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Poli-Ubers: el pluriempleo policial y las nuevas reglas para disparar multiplican los casos de gatillo fácil

Poli-Ubers: el pluriempleo policial y las nuevas reglas para disparar multiplican los casos de gatillo fácil

Un subteniente de la Bonaerense que manejaba para una aplicación mató de dos tiros a un chico de 16 años en La Matanza. Más del 75% de las muertes por uso letal de la fuerza en el AMBA las causan policías de civil y fuera de servicio, mientras las normas se flexibilizan y la Justicia casi no interviene.

La precarización y el pluriempleo de las fuerzas de seguridad que portan en todo momento el arma reglamentaria, combinado con un discurso político que legitima el uso de la violencia y con normas cada vez más permisivas, está provocando que se naturalicen las muertes y se multipliquen los casos de gatillo fácil, según los especialistas. “Estamos ante una transformación profunda del sistema represivo y un cambio de régimen en materia de derechos y garantías”, advirtió a elDiarioAR María del Carmen Verdú, titular de Correpi.

Desde este caldo de cultivo, surgió una nueva figura que preocupa a los organismos de derechos humanos: los policías choferes de aplicaciones. “Es un fenómeno creciente y muy preocupante porque son policías saturados, con armas, que hacen tareas de transporte sin regulación”, advirtió a elDiarioAR Rodrigo Pomares, del Área de Justicia y Seguridad de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).

Las muertes de civiles a manos de las fuerzas de seguridad en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano aumentaron un 40% desde 2023, según el CELS. Más del 75% las causaron agentes de civil que usaron su arma reglamentaria fuera de servicio, y 16 efectivos manejaban para una aplicación: el fenómeno se multiplicó por ocho en cinco años. En 2020, los efectivos involucrados en estos hechos fueron apenas 2.

En la provincia de Buenos Aires, la CPM contabilizó 141 muertes por uso letal de la fuerza en 2025, contra 135 en 2024: una cada 60 horas. Cien de las víctimas tenían menos de 30 años. La mayoría de los casos –87– los cometieron agentes en actividad pero fuera de servicio, defendiendo bienes propios, y 17 trabajaban como choferes de aplicaciones.

El auto del policía que abrió fuego mientras trabajaba como chofer de Uber.

El lunes 7 de septiembre, en la esquina de Abdala y Gaboto del barrio San Alberto de Isidro Casanova, un subteniente de la División Delitos Complejos de la Bonaerense, de civil, estacionó con la aplicación de viajes abierta y esperó a una pasajera. Subieron dos jóvenes. Uno tiró del freno de mano desde el asiento trasero. El otro, Santino Ramón Tabarez, que había cumplido 16 años hacía un mes, lo abordó por la ventanilla, según declaró el policía. El subteniente sacó su pistola reglamentaria, una Bersa 9 milímetros, y apuntó.

“Cuando no estoy de servicio ayudo a mi mujer a cocinar y a vender en ferias de la Ciudad, y sí, llevo mi arma, porque hay algo que se llama 'estado policial' que nos obliga a estar armados las 24 horas”, dice a elDiarioAR un policía que patrulla San Telmo y pidió reservar su identidad. “Yo voy a ferias, pero la mayoría de mis compañeros hacen Uber”.

Un sueldo que no alcanza

En el AMBA el pluriempleo en las fuerzas no es la excepción sino la norma, aunque no exista registro oficial. El salario de un ayudante de la Policía Federal es de $1.076.077 mientras que una familia de cuatro integrantes necesitó $1.605.497 en agosto para no ser pobre. La diferencia se cubre con horas extra, con un segundo trabajo y con deuda: el 24,2% del personal de la Federal tiene créditos en situación irregular, según ATE Capital con datos del Banco Central. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, vinculó ese endeudamiento con los suicidios en las fuerzas federales, que según dijo crecieron un 30% en 2025, un 8% por encima del promedio del país del 22%: el mayor número de casos desde que se registran los suicidios.

Thiago Correa y su padre, Fabián Correa. La entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich defendió al policía que baleó al nene.

El subteniente disparó cinco veces contra Tabarez. Dos balas lo alcanzaron, en la cabeza y en el pecho. El policía obligó al otro joven a pasar al asiento delantero y lo redujo. Según declaró después, intentaba comunicarse con el 911 cuando llegaron familiares y vecinos y empezaron a tirar piedras. Sacaron del auto al joven retenido y lo obligaron a llevar al herido al hospital Balestrini.

Los casos siempre tienen las mismas características, según los especialistas. Un policía sin uniforme vuelve a su casa –la mayoría vive en el conurbano– o mientras está en otro trabajo, le intentan robar y este saca el arma sin protocolo ni apoyo. Entre 2016 y 2024, según la CPM, solo el 0,5% de los hechos –seis– ocurrió con riesgo real para la vida de otra persona. La mayoría de los impactos ingresa de atrás hacia adelante y en zonas vitales, compatible con personas que huyen. El 80% de las víctimas son varones de entre 15 y 27 años. El año pasado murieron 22 menores de edad, y algunas balas alcanzaron a chicos ajenos al hecho, como el caso de Thiago Correa, el nene de 7 años que estaba a 200 metros del disparo, esperando un colectivo con su padre.

“Los policías matan y mueren más cuando están fuera de servicio. Actúan sin preparación, sin planificación, sin apoyo, y ahí hacen un uso desmedido de la fuerza”, dice a elDiarioAR Victoria Darraidou, coordinadora de Seguridad Democrática y Violencia del CELS. “Nos convertimos en recolectores de ingreso y los policías no están exentos de eso, el problema es que tienen un arma. Hay que pensar cuántas horas puede trabajar y cuánto se le puede exigir a alguien que porta un arma”

Verdú, de Correpi, lo mide con su propio archivo: “Más de la mitad de los casos de gatillo fácil corresponden a policías fuera de servicio que utilizan su arma reglamentaria. Hoy esa proporción supera el 70% y, en la Policía de la Ciudad, el 80%. El Gobierno no solo tolera el gatillo fácil, sino que lo promueve y lo legitima institucionalmente”.

Las normas que lo habilitan

El giro normativo empezó en diciembre de 2023, cuando el Ministerio de Seguridad restableció el reglamento de uso de armas que Patricia Bullrich había dictado durante el gobierno de Mauricio Macri y que Sabina Frederic derogó en 2019. La resolución 125/24 del Ministerio de Seguridad habilita a disparar ante la sola presunción de que alguien podría estar armado, incluso contra quien huye, y amplía los márgenes que fijan los estándares de Naciones Unidas incorporados a la ley de seguridad interior.

Patricia Bullrich junto a Luis Chocobar. La

Después llegaron los decretos. El 18 de junio de 2025 el Gobierno habilitó a los civiles a comprar semiautomáticas símil fusil y subametralladoras derivadas de armas militares, hasta entonces exclusivas de las Fuerzas Armadas. Ese mismo día le quitó a la ANMaC, el organismo civil que renovaba cada año la autorización, la facultad de decidir qué efectivo puede portar armas de guerra: ahora la evalúa la propia fuerza, sin plazo anual y también sobre el arma que el policía compra por su cuenta. Es lo contrario de lo que reclaman Correpi, el CELS y la CPM: prohibir la portación del arma reglamentaria fuera de servicio.

El último tramo es el pasaje de la resolución a la ley. Mendoza, por ejemplo, sancionó la ley 9.700, ya vigente, que habilita a disparar para impedir una fuga, exime al efectivo de dar la voz de alto y prohíbe sancionarlo administrativamente hasta que haya sentencia firme. “Fue un copia y pega de una resolución ministerial”, dijo la senadora Adriana Cano, que votó en contra. En el Congreso espera el proyecto de reforma del artículo 34 del Código Penal, que amplía los criterio de “legítima defensa” y “cumplimiento del deber”

Morón, mientras tanto, prepara una policía comunal de 130 agentes que sale a la calle en diciembre: todos retirados que conservan el estado policial, la condición que los habilita a portar su arma personal estén o no de servicio. Como la ley bonaerense prohíbe que un municipio compre armamento letal, el arma la pone cada agente. Es la misma figura jurídica que obliga al policía a manejar armado para una aplicación, usada ahora para montar una fuerza municipal. “Nos preocupa enormemente la implementación de las patrullas municipales por fuera de la ley provincial de seguridad, que se arrogan funciones que no tienen”, advirtió Roberto Cipriano García, de la CPM.

Cómo siguen las causas

En la guardia del Balestrini, los médicos constataron que el adolescente Santino Ramón Tabarez había llegado sin signos vitales. La causa quedó a cargo del fiscal Diego Rulli, de la UFI Temática Homicidios de La Matanza. Rulli no ordenó medidas restrictivas contra el subteniente y consideró en principio que actuó en legítima defensa. El expediente sigue caratulado como homicidio. La autopsia, todavía pendiente, deberá establecer la trayectoria de los disparos.

Allegados a Santino Tabarez lo despidieron en las redes sociales.

“La mayoría de las veces el sistema de justicia convalida la versión policial de los hechos, o no analiza con precisión la intervención de los policías de cara a los principios de uso de la fuerza”, dice Darraidou. Entre 2018 y 2024, según la CPM, las causas por violencia institucional fueron el 0,4% de las investigaciones iniciadas en la provincia. De casi 23.000 presuntos autores, 656 quedaron formalmente imputados: el 3%. Nueve de cada diez causas terminadas se archivaron o se desestimaron y solo el 4% llegó a juicio oral. 

“Los casos posteriores a diciembre de 2023 son más difíciles de llevar a juicio”, dice Verdú, “porque el Poder Judicial empieza a adoptar la misma política represiva que impulsa el Ejecutivo”.

LN/MG

La nueva cara del radicalismo: “Los discursos que estaban en los rincones de Internet hoy salen de la Casa Blanca”

La nueva cara del radicalismo: “Los discursos que estaban en los rincones de Internet hoy salen de la Casa Blanca”

El 12º Foro Elcano sobre Terrorismo Global analiza el auge de los nuevos extremismos, cocinados en Internet y difíciles de catalogar ni por el perfil de sus adeptos ni por sus objetivos políticos.

¿Por qué se normalizan los discursos de extrema derecha en el debate público? Antes de explicaciones enrevesadas sobre insidiosos algoritmos de redes sociales, el profesor de la Queen's University de Ontario (Canadá) Amarnath Amarasingam, que lleva una década investigando la radicalización extremista en su país, apunta al odio que pregona diariamente el presidente de EE.UU., Donald Trump. “Los discursos que antes estaban en los rincones oscuros de Internet ahora emanan de la Casa Blanca”, señaló esta semana en Madrid en el XII Foro Elcano sobre Terrorismo Global.

Amarasingam se refirió a un ejemplo reciente de esta banalización del odio, en formato de videojuego, accesible desde una página web del Gobierno, sufragada con fondos públicos y con dominio oficial: arcade.gov. Allí, los jugadores pueden probar a vigilar la frontera en busca de migrantes irregulares, o bien contribuir a la construcción del muro fronterizo con México, mediante juegos que utilizan un formato simple que imita al de las computadoras de los años 80.

El experto canadiense explicó que el discurso ultraderechista clásico se fue amalgamando progresivamente con otros relatos de rechazo al sistema a partir de la pandemia de Covid. Fue entonces cuando los difusores de ideas puramente fascistas empezaron a tratar en foros y salas de conversación de la red con propagandistas de relatos conspiranoicos, en el marco de los confinamientos y la preocupación por las vacunas.

“La pandemia reunió a actores muy diversos”, indica el académico, que expuso que en ese caldo coincidieron desde madres de familia a activistas de extrema derecha. Progresivamente, los perfiles se van difuminando hasta llegar al momento actual, en el que se vuelve difícil catalogar al radical. “No pertenecen a organizaciones, pero se mueven en un ecosistema de odio. Del patrón de militante como 'hombre joven y enojado' pasamos a ver a hombres de más de 60 años, o incluso niños muy jóvenes que se mueven en ambientes nihilistas. ¿Cómo intervienes en esas situaciones?”, plantea.

De izquierda a derecha, el investigador de Elcano Álvaro Vicente; la investigadora de RUSI-Europa Joana de Deus; el profesor de la Queen's University de Ontario Amarnath Amarasingam y el jefe de la división antiterrorista del CITCO, Francisco Coria, el 24 de septiembre en el Foro Elcano sobre Terrorismo Global.

Respecto a los menores, el experto llamó la atención sobre el grupo 764, una organización extremista centrada en la captación de adolescentes y niños, a los que se identifica en las comunidades de videojuegos multijugador y que son arrastrados a sucesivas plataformas hasta introducirlos en una red de extorsión, acoso y violencia sin mayor fin político que el caos. La comunidad, de contornos difusos, es considerada terrorista por Canadá y tiene extensiones por múltiples países. La policía detuvo a uno de sus miembros el pasado agosto en Gipuzkoa, País Vasco.

La difusa condición de esta y otras comunidades -una de ellas se autodenomina precisamente “The Com”- trae de cabeza a los estudiosos del fenómeno. “¿Esto es extremismo? ¿Cuál es el fin político? La cuestión es que no lo hay. Es crueldad porque si, y es global”, advirtió Amarasingam. El profesor considera que no buscan el regreso nostálgico a un pasado idealizado ni plantean una utopía, y vincula su auge con un fenómeno de pérdida absoluta de valores morales, la anomia que teorizó el sociólogo Émile Durkheim a finales del siglo XIX.

'Terroristas' al mejor postor

La investigadora Joana de Deus, del think tank británico RUSI-Institute, señaló, por otra parte, que, en la actualidad, la ideología dio paso en buena parte a un mercado del terror en el que los actores interesados -señaló a Rusia- se valen de agentes independientes a los que encargan sus actuaciones de desestabilización. “No les importa tanto el componente ideológico, como el resultado de desestabilizar Europa”, argumentó la experta, que puso el ejemplo del incendio de un almacén de Ikea en Lituania a manos de un adolescente ucraniano en 2025, o los casos de jóvenes africanos que, atraídos por falsas promesas, terminaron en el frente de la guerra contra Ucrania. Son fenómenos nuevos y difíciles de perseguir. “No se puede legislar lo que no se puede catalogar”, apuntó.

Con todo, el riesgo del extremismo ligado a la ultraderecha sigue siendo bajo en España, según Francisco Coria, jefe de la División Antiterrorista del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), que depende de Interior. El foco sigue estando en el yihadismo, pero los fenómenos, a pesar de sus diferencias, tienen puntos de contacto: se trata de una especie de admiración por el uso de la violencia de las redes islamistas que llevan a grupos vinculados con el neonazismo, de nuevo con un fuerte componente online -como el conocido como Yihad Blanca- a adoptar sus métodos y tácticas.

Coria identificó varias causas de este florecer ultra, una verdadera ensalada explosiva: la polarización social, el rechazo a la inmigración, la falta de vivienda o los relatos de inseguridad. “Todo influye en estas narrativas”, destacó.

Ms. Rachel: la estrella de YouTube para bebés se convirtió en una de las voces más valientes de Estados Unidos

Ms. Rachel: la estrella de YouTube para bebés se convirtió en una de las voces más valientes de Estados Unidos

Sus vídeos con canciones pegadizas acumulan miles de millones de visualizaciones, pero sus posicionamientos sobre temas que van desde Gaza hasta los derechos LGBTQ han causado revuelo

La superestrella de YouTube Ms. Rachel, una auténtica experta en tratar con niños, me ve antes de que yo me fije en ella, e incluso desde la distancia y sin su característica camiseta rosa ni su jardinero de jean, la reconozco al instante por su saludo con la mano, que va acompañado de un salto entusiasta. Casi espero que diga: “Hola, amigos”, como hace al principio de muchos de sus vídeos. En cambio, se acerca dando saltitos, vestida con el clásico uniforme maternal fuera del trabajo —buzo de Plaza Sésamo, calzas grises y una gorra de béisbol en la que se lee “Mamá”— y se quita los anteojos de sol extragrandes. Le da mucha pena, dice, frotándose los ojos, estar tan cansada, pero su actitud sigue siendo, como siempre, característicamente alegre.

Hace solo siete años que Rachel Accurso, que antes era profesora de música en educación infantil, subió su primer vídeo a YouTube, una canción para contar dirigida a niños de preescolar llamada Bubble, Bubble Pop! Ella y su marido, Aron Accurso, que trabajaba como director musical en Broadway, hicieron el vídeo porque su hijo de un año tenía un pequeño retraso con el desarrollo del lenguaje y parecía haber una escasez de vídeos de calidad en Internet para ayudar a los niños pequeños a aprender a hablar.

Hoy en día, el canal de YouTube de Ms Rachel cuenta con más de 21 millones de seguidores y, desde que firmó con Netflix en 2025, la serie lleva más de 69 millones de reproducciones, lo que la convierte en el programa infantil nuevo mejor valorado. Se pueden comprar muñecos de Ms Rachel, sonajeros, teléfonos de juguete que hablan, libros y pijamas. La pareja lanzará su primer álbum este mes.

Ms Rachel, de 43 años y madre de una niña de 17 meses, Susannah, y de un niño de ocho años, Thomas, también ha acumulado un gran número de seguidores en Instagram (5,5 millones) y TikTok (11 millones), donde se reúnen las madres de sus superfans y donde se perfila como una figura más controvertida, tras haberse convertido en una firme opositora al Gobierno israelí por su guerra en Gaza, y una activista en otras cuestiones humanitarias, como los centros de detención de familias de migrantes en Estados Unidos y la guerra en Sudán. Defiende los derechos LGBTQ, publica sobre la necesidad de indemnizaciones por la esclavitud y la guardería universal y gratuita, y se está convirtiendo en una heroína de la izquierda estadounidense. Este mes, cuando el rapero Macklemore se comprometió a donar un millón de dólares a organizaciones que apoyan a Palestina, Ms. Rachel afirmó que igualaría la donación y dijo que todas las “celebridades blancas ricas” deberían hacer lo mismo. A principios de este año formó parte del comité de toma de posesión de Zohran Mamdani, el carismático alcalde de izquierdas de la ciudad de Nueva York. Ha respaldado públicamente a otros progresistas insurgentes, como Abdul El-Sayed, que ganó recientemente las primarias demócratas al Senado en Míchigan, lo que la convierte en una figura mucho más política de lo que se le presupone a cualquier presentadora infantil.

Nos reunimos en un parque cercano a la casa de sus suegros en Colorado, donde grabó durante la pandemia, que es cuando los vídeos de Ms. Rachel empezaron a ganar mucha popularidad. Sus pequeños seguidores, por supuesto, desconocen por completo sus ideas políticas y no se cansan de ella. Sus vídeos utilizan canciones y juegos para enseñar las primeras palabras, la fonética inicial y otros aspectos esenciales como el control de esfínteres. Uno de ellos ha sido visto más de 2.000 millones de veces, considerablemente más que el vídeo musical medio de Taylor Swift. Incluso el primer clip que grabó ha sido visto ya 21 millones de veces. “¡Es curioso, porque no es tan bueno!”, bromea: ella y Aron lo grabaron en su piso de Nueva York con su celular apoyado sobre una pila de libros.

A menudo hay algo de misterioso en la fama en Internet: en un ámbito repleto de creadores de contenido autodidactas, ¿qué distingue a la estrella? A veces, Accurso no puede creer el giro que ha dado la vida de su familia. “Si hace diez años alguien nos hubiera dicho: 'Salís en Rolling Stone', habríamos respondido: '¿Por qué?'. Y si hubieran dicho: 'Por The Wheels on the Bus y la canción de la oruga', habríamos exclamado: ”¡¿Qué?! ¿Cómo ha pasado eso?!“”, cuenta.

Pero, aunque impredecible, el éxito de la pareja no es en absoluto casual. Accurso señala que identificaron un nicho, una demanda sin explotar de contenido educativo para niños pequeños, y que sus vídeos se crearon en colaboración con su primera audiencia, que les decía lo que les gustaba y de qué querían más. “Casi parece algo que estás creando en directo con los padres”, afirma.

Además, está el hecho de que, si te propusieras encontrar a la pareja perfecta para crear un programa de televisión de éxito para niños pequeños, te costaría mucho superar a Rachel y Aron Accurso. No hay más que ver su trayectoria profesional y académica: ella tiene dos másteres —en educación musical y en educación infantil— y los profesionales del aprendizaje temprano avalan la base científica de su enfoque. En una época en la que se critica el tiempo que los niños pasan frente a la pantalla, los Accurso crean programas que los padres no se sienten culpables por dejar que sus hijos pequeños vean.

Está bien criticar a los gobiernos por violar los derechos de los niños. Es algo que todo el mundo debería hacer

Y luego está la personalidad de Accurso, su calidez y su naturalidad, con esa mirada de ojos muy abiertos. Parece ser una de esas personas excepcionales a las que realmente les encanta pasar tiempo con los niños, que disfrutan de verdad muchísimo jugando no solo con los suyos o con los hijos de sus amigos, sino con cualquier niño de cinco años.

Ella y su marido —que también parece muy simpático— tienen personalidades complementarias, dice. Ella siempre rebosa ideas; él sabe cómo seleccionarlas y organizar un calendario. Se llaman el uno al otro “avena instantánea” y “avena de cocción lenta” porque, “yo solo quiero que las cosas vayan rápido y él se toma su tiempo”, dice ella. Y esto es “una locura”, me cuenta, pero una vez, mucho después de que se hubieran puesto esos motes, los dos estaban preparando el desayuno y ella miró de reojo y vio que él estaba removiendo la avena de cocción lenta mientras ella preparaba la instantánea. Son ridículamente lindos.

Entonces, ¿por qué involucrarse en política? Accurso cuenta que le aconsejaron que se mantuviera al margen de los temas políticos, y que se enfrentó a argumentos que “no le parecían correctos”, como: “Si no dices nada sobre temas polémicos, ayudarás a más niños, porque habrá más gente que te vea”. Ha tenido que hacer frente a la reacción de padres conservadores por su apoyo a los derechos LGBTQ y por utilizar el pronombre “elle” al presentar al músico Jules Hoffman, que es no binario, pero esto ha quedado eclipsado por la respuesta a sus críticas al Gobierno israelí.

Accurso afirma que vio imágenes de Gaza y habló con familias de allí, y no puede entender por qué alguien que haya hecho lo mismo no se sentiría impulsado a hacer todo lo posible para detener la violencia. “Está bien criticar a los gobiernos por violar los derechos de los niños. Es algo que todo el mundo debería hacer. Porque somos los adultos de este mundo y se supone que debemos mantener a los niños a salvo. Y el hecho de que no lo hagamos es horrible”, afirma.

Desde una perspectiva puramente empresarial, el consejo de guardar silencio quizá fuera acertado. Cuando empezó a alzar la voz sobre el costo humanitario en Gaza, la reacción negativa, que incluyó acusaciones de antisemitismo, la tomó por sorpresa. “Me sentí confundida y devastada al oír que la gente decía que, como me preocupo por los niños que se mueren de hambre y a los que se les impide recibir alimentos, no me importan estos niños [judíos]”, afirma. “Yo pensaba: 'Dios mío, siento un profundo amor y una profunda preocupación por todos los niños'”. Ha publicado mensajes de solidaridad con las víctimas judías y ha colaborado con grupos como Parents Circle, que trabaja con familias israelíes y palestinas que han perdido a seres queridos; sin embargo, la respuesta pública a su labor es tan confusa y acalorada como cabría esperar: el grupo proisraelí StopAntisemitism la nominó como “antisemita del año” en 2025, aunque muchas otras organizaciones judías se han movilizado en su defensa. Afirma que se ha acostumbrado a esta vorágine. “Hubo un momento en el que le recé a Dios, preguntándole: '¿Cómo afronto que la gente me odie?'. Y siento que recibí el mensaje de que nuestro objetivo en la vida no es ser la más querida ni la más apreciada”, me cuenta. “Se trata de ayudar a los niños, de estar de su lado y de decir la verdad sobre las cosas”.

Debido a su franqueza sobre Gaza, algunos padres judíos han cambiado su apoyo a Ms. Sara, una youtuber infantil que incluso se parece mucho a la Sra. Rachel —con el mismo pelo moreno largo y una diadema anudada— y que enseña cultura y canciones judías. “¡Creo que es maravillosa!”, dice Accurso cuando la menciono. “Nunca diría: 'No veas a esta persona, mirame a mí', en absoluto”.

Una de sus posturas públicas más firmes es su negativa a trabajar con personas que no se hayan pronunciado públicamente en defensa de los civiles de Gaza. “Voy a trabajar con personas que no se encuentren en una posición privilegiada, porque no es justo para ellas que puedan perder la capacidad de llevar comida a su mesa. ¿Pero la gente que sí es privilegiada y no dice nada? Pues no, no me interesa trabajar con ellos. Porque creo que, si todos dijéramos algo, quizá el genocidio se detendría”, explica.

No todo el mundo estará de acuerdo con este análisis; donde algunos ven compasión, otros diagnosticarán ingenuidad política. “¿Por qué hay niños que pasan hambre cuando hay comida suficiente en el mundo? ¿Por qué pasan hambre los niños de Sudán? ¿Por qué sufren violencia sexual los niños del Congo? Son niños. No lo entiendo. ¿Y por qué deshumanizamos a otras personas cuando yo siento que cada persona es diferente de formas maravillosas, pero también muy similar? ¿Cómo es posible que no queramos ayudar a todo el mundo?”, pregunta en un momento dado. A veces dice que se siente como si viviera en un “mundo falso y surrealista” porque no entiende cómo podemos tolerar tanta injusticia y tanto sufrimiento sin control. Cree que se debería obligar a todos los políticos elegidos a conocer a niños como Rahaf, una niña de tres años de Gaza a la que le amputaron una extremidad y a la que invitó al programa Ms Rachel, para que comprendan lo que está en juego. Entonces, ¿ella es ingenua o es que la política es demasiado insensible?

“Simplemente, tengo un sentido de la moral muy bien desarrollado”, me dice en un momento dado. Quizá por eso, a pesar de toda la polémica, cuenta que a menudo se le acercan desconocidos por la calle para darle las gracias, y que recibe un gran apoyo en Internet, con comentarios apasionados y escritos en mayúsculas. “Ms Rachel presidenta”, escriben a veces sus seguidores debajo de sus publicaciones. Cuando el candidato demócrata Graham Platner se retiró de la carrera por el Senado de Maine tras ser acusado de agresión sexual, se habló de Accurso —que es de Maine— como la candidata ideal para los demócratas de allí. “Eso es divertidísimo”, dice. No tiene ningún interés en entrar en política. Pero, añade, con un tono inusualmente vacilante porque “quizá todo el mundo se enfade”, espera convertirse algún día en pastora cristiana. Una cosa que hay que saber sobre Ms. Rachel es que es el tipo de persona que reza todos los días por las personas que la odian.

No sabíamos que los programas infantiles pudieran ser un gran negocio

Accurso dice que “nació siendo espiritual”. Se crio en un pequeño pueblo de Maine con una madre soltera, que abandonó la universidad cuando nació la hermana mayor de Accurso, pero que más tarde se recicló como trabajadora social y a menudo tenía que compaginar varios trabajos. Su madre sigue siendo su guía, y llamó a su hija —nacida mediante gestación subrogada en 2025— en su honor. Criarse con pocos recursos fue “duro a veces”, y Accurso se sentía rechazada por su padre y solía preguntarse por qué parecía que él no la quería. Dicho esto, su madre la rodeó de “muchísimo amor incondicional”. Veía a su madre palear la nieve, construir una casa en un árbol y arreglar las tuberías ella sola, y eso amplió sus propias ambiciones. También moldeó sus ideas políticas. “Todas mis experiencias me han llevado a comprender que debemos cuidarnos los unos a los otros”, afirma.

Accurso era una niña ansiosa que, a los siete u ocho años, ya mostraba signos de TOC, encendiendo y apagando el interruptor de la luz para alejar los problemas. Se tomaba las cosas muy a pecho. Su madre ha conservado una nota en la que cuenta cómo, a los tres años, cuando oyó que su vecino estaba matando hormigas, exclamó: “¡No mates a las hormigas! ¡Que sean libres y descubran el mundo!”. Cuando su madre no pudo llevarla a la iglesia porque tenía un nuevo trabajo de fin de semana en Pizza Hut, Accurso, aunque solo tenía nueve años, fue por su cuenta. No se unió a la escuela dominical para niños, sino que se quedó sentada durante el sermón para adultos, rezando e intentando “entender las cosas”.

Ms. Rachel junto a su marido y compañero creativo, Aron Accurso, en una ceremonia de entrega de premios el año pasado.

De joven, se planteó ingresar en el seminario, pero mientras trabajaba en un colegio para niños con discapacidad sintió que algo la “guiaba” hacia una nueva dirección. Estableció un estrecho vínculo con un niño con parálisis cerebral que no se comunicaba verbalmente, y su supervisora le dijo que tenía un “talento excepcional” para conectar con los niños. Animada por ello, se dedicó a la enseñanza y, más tarde, se matriculó en un máster en la Universidad de Nueva York, donde escribió una tesis sobre cómo utilizar la composición de canciones para empoderar a los niños que atraviesan dificultades. Se unió a la iglesia unitaria cuando se mudó a la ciudad —tenía una guardería adjunta y pensó que podría conseguir trabajo allí—. La primera vez que fue, alguien se ofreció a presentarle al “mejor músico del mundo”, y Aron Accurso se acercó tranquilamente.

Aron, a quien le encantaba su sonrisa, se ofreció a acompañarla a la salida, le pidió su número y la hizo esperar tres días que se le hicieron eternos antes de invitarla a una cita, en la que ella probó las gambas por primera vez y pensó, mientras hablaban de música, que él podría ser su futuro marido. En su tercera cita, ella le preguntó si le gustaba el Sr. Rogers, el amable presentador de televisión infantil que siempre llevaba un cárdigan, y —¿quién lo diría?— a él también le encantaba. La pareja se casó en 2016. “Siento que nuestras almas están destinadas a estar juntas”, afirma ella.

A Rachel y a Aron siempre les había gustado hacer “tonterías” juntos, y al principio sus vídeos de “Ms Rachel” parecían un “juego”, pero durante la pandemia, cuando Accurso daba clase por Zoom y Aron estaba encerrado en casa porque los teatros estaban cerrados, y los padres se preguntaban cómo demonios entretener a sus hijos durante los largos días de confinamiento, las cosas empezaron a despegar. Accurso no tardó en recibir ofertas de ejecutivos que esperaban comprar la empresa. Se pasaba horas en reuniones organizadas por un “grupo de hombres” con ideas sobre cómo comercializar el proyecto y, aunque le desconfiaba su falta de interés por el aspecto educativo de su trabajo, era Aron quien no dejaba de recordarle que no necesitaba su experiencia. “Siempre pensé que me iban a sustituir como presentadora”, afirma. “Cuando alcanzamos millones y millones de visualizaciones, pensé: 'Oh, quizá una cadena de televisión de verdad contrate a un actor de verdad y se dé cuenta de que este es un buen concept'”. Durante años se sintió como si no fuera más que una “mamá de 35 años”, una sustituta de la verdadera y profesional Ms. Rachel. “No sabíamos que los programas infantiles pudieran ser un gran negocio”, afirma.

“Mi naturaleza no me permite…”, dice, sin saber muy bien cómo expresarlo. “Bueno, no tengo cosas lujosas, eso sí que lo puedo decir”. “Vamos”, le digo, aunque de forma un poco más educada: “¿Cuál es la cosa más lujosa que te compraste?”. “Me gusta comprar juguetes… Creo que los juguetes son divertidos, esos pequeños juguetes antiestrés y cosas así”, responde.

Tiene un armario lleno de regalos en su casa, para que cualquier niño que la visite pueda elegir algo para sí mismo. “Eso no cuenta”, le digo. “¿Te compraste alguna vez un bolso caro?”. Solo tiene un bolso, dice, porque tiene TDAH y ha aprendido que, si tiene más de uno, pierde cosas importantes. ¿Y un coche de lujo? No. ¿Una casa? “Creo que en Nueva York es difícil encontrar espacio, y tener espacio está bien, pero no quiero una casa lujosa”.

“¡Oh, no!”, exclama de repente Accurso, cuando llevamos hablando casi 90 minutos y Aron está a punto de reunirse con nosotros en el parque. ¡Debería estar hablando de su disco y se ha ido por las ramas con todo esto! Aron llega unos minutos más tarde, rubio y de ojos muy azules, con una camisa azul abotonada y unos elegantes pantalones de lino; “Han optado por un estilo muy diferente a la hora de vestirse para esta entrevista”, bromea con él mientras se acerca.

El próximo álbum, I’m So Happy, es el proyecto que apasiona a Aron.

La pareja recibió asesoramiento profesional, aconsejándoles que deberían recopilar sus canciones más populares de YouTube y sacar el álbum lo antes posible, pero Aron quería dedicarle un “cuidado especial” al disco. Acabó colaborando con 19 cantantes y 42 instrumentistas, y trabajó con Michael Starobin, que ha orquestado varias películas de Disney. “Creo de verdad que a los niños les gusta, y los niños se merecen ese tipo de música rica y hermosa”, dice Aron. Entre las 23 canciones hay clásicos infantiles, como The Wheels on the Bus, y canciones compuestas por los propios Accurso, incluida Caterpillar, una melodía sorprendentemente conmovedora que Aron escribió mientras intentaba que su hijo se durmiera. Cada vez que ponen la canción a sus hijos, todos se echan a llorar, y debo confesar que, cuando la escuché antes de la entrevista, a mí también se me saltaron las lágrimas. “Cada día creces más, antes eras un pequeñín, pero oruga, oruga, pronto vas a volar”, dice la letra. (Vale, lo sé. Pero, créeme, probá a escucharla).

Los arreglos musicales son una bendición para los padres, que inevitablemente escucharán estas canciones en bucle infinito —más de lo que ningún ser humano debería tener que escuchar jamás, diría yo, al experimentar un recuerdo repentino e intrusivo de My First Album de Peppa Pig—. “Cuando tu hijo se divierte, vos te divertís”, responde Accurso, porque es así de bondadosa. Pero luego menciona esa canción tan pesada que a Thomas le encantaba cuando tenía dos años… antes de pedir que se elimine este detalle del artículo porque no quiere ser mala.

Un disco también tiene la ventaja de permitir que los niños disfruten de Ms. Rachel sin mirar una pantalla, sugiero. Es cierto, dice Accurso, pero cree que somos demasiado duros con los padres (y con nosotros mismos) en lo que respecta al tiempo frente a la pantalla. “Se juzga y se avergüenza mucho a los padres, y creo que si se entendiera por lo que pasan la mayoría de ellos, eso no ocurriría”, afirma. No es precisamente una parte neutral en el debate sobre el tiempo frente a la pantalla —el tiempo que los niños pequeños pasan frente a la pantalla es lo que le permite pagar las facturas—, pero señala, con toda razón, que a veces todos necesitamos que nuestros hijos se relajen delante de la tele para que podamos hacer nuestras cosas. También puede ser una herramienta útil para niños con necesidades especiales. Supuso un “punto de inflexión” para su hijo, que estaba demasiado ocupado correteando como para escuchar a Accurso mientras ella le seguía los pasos, indicándole que “dijera mamá”; pero cuando aparecía en una pantalla enseñándole a articular sus primeras palabras, se concentraba.

Entonces, ¿cuáles son sus normas sobre el tiempo frente a la pantalla?, le pregunto. “¿Reglas?”, exclama, con tono de desconcierto. “¡Es broma!”. Aunque a su hija le encanta cantar con ellos dos, a veces lo único que la calma en los aviones es ver a Ms. Rachel en la tele. Esa mañana, Accurso la dejó ver El barrio de Daniel Tigre, una serie de dibujos animados inspirada en el señor Rogers, para que Susie dejara de intentar hacer cosas peligrosas mientras Accurso preparaba a Thomas para el campamento de verano. Susie es “una niña tan dulce, pero tiene un problema con los golpes”, dice Accurso, y el episodio de esta mañana trataba sobre sentirse enfadado. Susie ha hecho progresos, en cierto modo. Ahora, después de haber golpeado a alguien, dice: “Estoy enfadada”.

Accurso parece más relajada —y más divertida— con Aron presente. En un momento dado, se desploma sobre la mesa y él le pregunta si está bien. “¡Solo estoy mirando una araña! ¡Sigue adelante!”, dice ella. “Vos concentrate, y yo voy a ser la que tenga TDAH”. El perfil político de Ms. Rachel debe de haber pasado factura a toda la familia. Han tenido problemas de seguridad de los que no quieren hablar. “Estamos aprendiendo a lidiar con eso”, es todo lo que dice Aron. Cuando le pregunto si alguna vez ha deseado que Accurso dejara de hablar de temas polémicos, responde que su compasión y empatía son “auténticas” y “algo de lo que me enamoré y que admiro de Rachel”. No se planteó en ningún momento detenerla, porque si ella no defendiera sus valores, no sería Rachel, añade. “Ay, gracias, Aron”, dice ella con voz melosa, tomándole la mano, “qué detalle”.

Accurso sigue padeciendo ansiedad y TOC, y lucha contra pensamientos intrusivos, pero su salud está bien controlada con medicación y terapia. Le ayuda darse cuenta de que internet “no es la vida real” y de que no tiene por qué hacer caso a las críticas virulentas que se publican sobre ella online. Esta mañana recibió un correo electrónico en el que le avisaban de nuevos comentarios desagradables sobre ella en internet, y decidió simplemente no mirarlos.

Me di cuenta, al repasar su Instagram y leer los comentarios, de que yo misma empecé a sentir ansiedad al imaginar la extraordinaria presión a la que está sometida. La presión no solo proviene del odio, sino también de la adulación, del peso de las expectativas y de las peticiones de ayuda. Leí un mensaje de alguien que decía que había diseñado una lápida con su imagen para su hijo de un año que había fallecido inesperadamente, y le preguntaba si podía enseñarle una foto.

Además, está la inmensa responsabilidad que conlleva tener una plataforma tan grande. En enero de 2026, circularon capturas de pantalla que mostraban que le había dado a “Me gusta” al comentario “Liberad a Estados Unidos de los judíos”, debajo de una publicación que ella misma había compartido y que decía “Liberad a Palestina, liberad a Sudán, liberad al Congo, liberad a Irán”. Rachel publicó una disculpa entre lágrimas, explicando que había pulsado “Me gusta” por error cuando intentaba borrar el comentario. Compartió una captura de pantalla de la conversación privada que mantuvo con un seguidor que le llamó la atención sobre ese “Me gusta”, lo que respaldaba su versión de los hechos: “¡Sí, creo que lo borré antes, justo cuando lo vi! Odio el antisemitismo”, escribió.

“Después de eso me regalaron una marioneta de tortuga”, dice, lo que me deja momentáneamente desconcertada: ¿se refiere a algún tipo de software de moderación automática? Antes de que llegue a hacerle una pregunta vergonzosamente estúpida, aclara que se refiere, literalmente, a un juguete con forma de tortuga. Ella y Susie estaban jugando con él, “y pensé: 'Tengo que tomarme las cosas con calma, como esta tortuga, porque no puedo permitirme cometer un error así otra vez'”.

Intenta, en la medida de lo posible para una superestrella, centrarse en su familia. Ella y Aron siempre habían dado por hecho que tendrían hijos enseguida, pero durante años tuvieron problemas de fertilidad. Thomas, la primera fuente de inspiración de Ms. Rachel, ha superado sus dificultades iniciales con el habla. Le gusta dar charlas a sus padres que concluye con un “¿Alguna pregunta?” muy profesional. Susie está actualmente obsesionada con la Navidad —Accurso se encontró hace poco buscando en Google disfraces de Papá Noel de manga corta, hasta que se dio cuenta de que eso no existe— y es “tan mona y tan enérgica”. Tener de nuevo a un niño pequeño en casa les está sirviendo, por supuesto, de inspiración para el programa. Tienen que hacer algo nuevo sobre los rasguños, dice Accurso, y otra canción para la hora del baño y, sí, sin duda, algo sobre por qué no está bien pegar.

El desalojo de una mujer de 87 años retrata la crisis de la vivienda en España

El desalojo de una mujer de 87 años retrata la crisis de la vivienda en España

Una ley que permite desahucios a personas vulnerables y las desorbitadas subidas de precio de alquiler y venta de vivienda llevan al límite a gran parte de la sociedad, mientras sigue paralizado el decreto de vivienda que el Gobierno prometió antes del verano

El Gobierno acelera para aprobar ya el decreto de vivienda forzado por el impacto del desahucio de Maricarmen

Una ley que permite desalojar a una jubilada de 87 años de la casa del barrio de Retiro, en Madrid, en la que lleva viviendo desde que tenía 17, en 1956. Un propietario sin rostro, la empresa Urbagestión –propietaria del inmueble–, que se niega a negociar con la inquilina, cegado por el lucro. Unas subidas del alquiler que triplican y quintuplican la renta actual y superan los ingresos de la inquilina. Un precio de venta también inalcanzable. Unas administraciones, tanto el Gobierno como la Comunidad y el Ayuntamiento, incapaces de proteger el derecho a estar en casa o sin suficiente voluntad política. Y al final, sin escapatoria, la foto lamentablemente histórica: Maricarmen siendo retirada en camilla, que resume la crisis económica, política y social de la vivienda en España.

La ley española permite a día de hoy que se desaloje a familias o personas vulnerables después de que el Congreso, con los votos en contra de PP, Junts y Vox, voltearan en febrero de 2026 el escudo antidesalojos, que venía siendo prorrogado desde la pandemia. El decreto de vivienda presentado a los grupos políticos en julio contemplaba una protección ya definitiva que obligaba a suspender los desalojos de familias vulnerables sin alternativa habitacional. Junts y Podemos se oponían por otros motivos y la crisis migratoria de Ceuta llevó al Gobierno de Pedro Sánchez a aplazar la aprobación prevista para septiembre. Ahora, entran los apuros. No hubo protección para Maricarmen y la sentencia del Supremo que dio la razón a los propietarios en 2023 abrió el camino al desalojo.

Las entidades sociales llevaban tiempo advirtiendo de que la caída del escudo propiciaría un aumento de los desalojos. Paralelamente, crecen las ejecuciones hipotecarias, paso previo al desalojo de la familia, pero la última estadística disponible aún refleja la caída propiciada por el escudo. En el primer trimestre de este año, se ejecutaron 2.600 desalojos por impago de alquiler en España y 971 por ejecuciones hipotecarias.



Las cifras están lejos de los peores años de la crisis posterior al estallido de la burbuja inmobiliaria, cuando se llegaron a alcanzar los 46.500 lanzamientos trimestrales en 2012, y la solvencia de las familias y el endurecimiento de las hipotecas hace que los desaolojos por compraventa hayan dejado de ser una rutina como la que inundó los barrios hace una década. Pero muchos de los que perdieron sus casas entonces pasaron al mercado del alquiler, un negocio cada vez más lucrativo con unas subidas de precio desorbitadas sobre todo en las grandes ciudades. Con mucha más demanda que oferta, una ralentización de la construcción y la pérdida de vivienda pública, los precios del alquiler se han llegado a duplicar en una década según diferentes portales.

La asfixia de comprar o alquilar

Según un informe de Deutsche Bank de este año, en Madrid los alquileres se han disparado un 82,7% y en Barcelona, un 94,9% desde 2016, periodo en el que los sueldos han aumentado la mitad, alrededor de un 45%. El precio medio en Idealista es de 23,3 euros por metro cuadrado al mes, o sea, que un departamento de 100 metros cuadrados en Madrid cuesta de media 2.330 euros, prácticamente lo mismo que el sueldo medio y el doble que el salario mínimo. Si miramos la zona de Ibiza –un barrio de Madrid–, donde vivía Maricarmen, hay departamentos entre los 1.100 euros de 37 metros cuadrados y los 2.500 los que superan los 100.



Tras el estallido de la burbuja, el porcentaje de población que vive de alquiler en España ha pasado a ser del 19,4% al 26,3%. Al mismo tiempo, los propietarios de una vivienda han descendido y se han incrementado quienes poseen más de una, mientras que empresas y fondos acumulan centenares e incluso miles de viviendas, de alquiler o de venta, que las utilizan para optimizar beneficios. Los propietarios con más de cuatro inmuebles han pasado de tener un millón de departamentos a tres millones, pero los que tienen tan solo una casa para vivir han caído de los 10 millones a los 7,9 millones.

Al tiempo que la población de las urbes crece por las oportunidades laborales y la construcción lleva estancada desde la burbuja, el esfuerzo para pagar un alquiler se dispara. Cerca del 30% de los hogares destina más del 40% de sus ingresos al alquiler, según un estudio de Caixabank Research, mientras todas las recomendaciones sugieren que nadie deba dedicar más de un tercio de sus ingresos a la vivienda.

Antes de que comprara el piso Urbagestión, el propietario del piso de Maricarmen era Renta Corporación, quien le ofreció en 2018 comprarlo por 250.000 euros. El precio era totalmente inalcanzable para una persona que cobraba 1.450 euros al mes. La descomunal subida de los alquileres en los últimos años generó una huida hacia la compraventa que elevó estas transacciones a cifras récord (714.000 en España en 2025), sin que la construcción creciera a un ritmo ni siquiera parecido: 92.000 en el ejercicio, por una creación de hogares que fue de 150.000. Los precios subieron a dos dígitos todo ese año y lo siguen haciendo en 2026: un 12% en el segundo trimestre de 2026, en comparación al mismo periodo del año pasado.

De acuerdo con el Banco de España, son necesarios más de 7 años de sueldo íntegro para pagar una vivienda de media en España, periodo que se duplica en Baleares y Madrid, donde ya solo para la entrada hay que entregar cuatro años de un sueldo íntegro promedio y se tardan 15 en pagarla por completo.

La Ley de Vivienda y la trampa del alquiler temporal

La crisis de la vivienda ha alcanzado su punto álgido, pero lleva años arrastrándose y los desalojos y problemas de acceso nunca han cesado. Fue ese uno de los motivos que llevó al Gobierno de Pedro Sánchez a aprobar dos medidas estrella para paliar el problema: la creación de un Ministerio de Vivienda que impulse la vivienda pública y controle a los mercados y la nueva Ley de Vivienda, que protegía a los inquilinos.



La Ley de Vivienda estableció contratos más duraderos de alquiler, de entre cinco y siete años, de forma que el inquilino se blindó a las subidas exorbitadas. La norma también contempló blindarlos de cara a los nuevos contratos, con un tope a los alquileres que impedía que en el nuevo ciclo el precio estuviera muy por encima de la suma de la inflación, en comparación con el contrato anterior, y del precio promedio en los nuevos departamentos de alquiler. El problema es que la competencia para aplicar este tope está en las Comunidades Autónomas y la mayoría, del PP, no lo han aplicado a día de hoy.

Aunque las subidas del alquiler tienden ahora a frenarse y en Barcelona han llegado a caer gracias al tope –mientras en Madrid subían–, el precio es ya tan elevado que nada de eso supone un alivio para el inquilino. Las prórrogas extraordinarias, aprobadas durante la guerra de Ucrania y que fueron volteadas también en abril de 2026 por la oposición, eran otra protección ante las subidas que ya no existe. Aunque el Gobierno español no ha hecho suficiente como para mejorar todas las vulnerabilidades de los inquilinos, el PP, Vox y Junts se han dedicado directamente a boicotear cualquier protección. Y los gobiernos autonómicos del PP se han puesto del lado de los fondos y empresas y confían en que sean ellos quienes solucionen el problema de la vivienda que también han creado.

Sin prórroga y sin tope de precios, la gran fiesta para el propietario llega una vez finaliza su último contrato. Entre 2015 y 2024, los nuevos contratos supusieron de golpe una subida media del alquiler del 37% respecto al anterior, lo cual ha hecho a los españoles un 11% más pobres, según un estudio de Comisiones Obreras.

Pero existe una alternativa más lucrativa que un nuevo contrato: un alquiler turístico (aunque en muchos lugares no se dan más licencias), de temporada o de habitaciones. Estos dos últimos no protegen al inquilino: ni el precio, ni la duración, ni tan siquiera su intimidad están protegidos. Departamentos de tres habitaciones pasan a tener cuatro al eliminar el living y de costar 800 saltan a más de 2.000 una vez se trocean por habitaciones en contratos que se rigen por el código civil y no por la Ley de Arrendamientos Urbanos.

Los fondos y grandes empresas inmobiliarias han entendido la oportunidad de lucro que supone el alquiler temporal y de habitaciones y lo han rebautizado como coliving y flex living: invierten cientos de millones en viviendas temporales y pequeños estudios con espacios compartidos para ponerlos bonitos y poderlos cobrar muy por encima de mercado e ir subiéndolos, como sucede con los hoteles, al ritmo que marca el calor del mercado. Casi la mitad de la oferta de alquiler en España es ya de temporada.



La vivienda pública no es una alternativa

Ni la compra ni el alquiler en el mercado libre son, así pues, una opción segura para un trabajador medio. ¿Qué queda? La vivienda protegida o pública. Pero resulta que ese escenario es aún más desastroso (aunque apunta a un futuro mejor). Tan solo el 1,5% de las viviendas que hay en España son protegidas y, aunque se empiezan a construir a mayor ritmo, este es insuficiente y se da al tiempo que las protecciones antiguas vencen y disminuye ese parque público. Medio millón de las viviendas protegidas vigentes pueden dejar de serlo el próximo año.

El Ministerio de Vivienda ha decidido que la vivienda pública no pueda dejar de serlo de tres maneras: incluyéndolo en el nuevo decreto (que sigue paralizado), aplicando la protección perpetúa en la nueva vivienda que promocionan y obligando a las Comunidades a hacerlo en las casas que construyan con fondos estatales. Pero la empresa estatal, Casa 47, tan solo ha conseguido por el momento poner en el mercado 800 viviendas, algunas de ellas a precios atractivos sobre los 300 euros, pero algunas llegan a los 1.000 euros en municipios que ni siquiera son de los más tensionados.

Mientras trabaja en construir un gran barrio en Madrid, Campamento, y en poner en el mercado 100.000 viviendas en los próximos diez años (muchas de ellas absorbidas de la Sareb), comunidades como las de Madrid directamente convierten la vivienda pública en un negocio para grandes empresas. Se ha visto claro en el caso de las parcelas para alquiler asequible de Almeida que se convirtieron en privadas mediante una pirueta o en los departamentos del Plan Vive, con sus vecinos en pie de guerra porque llegan a obligarles a pagar dos garajes, IBI, gastos de comunidad excesivos hasta equiparar los precios a los de mercado.

Mientras Maricarmen era desahuciada, también lo era David, en Vallecas, en unas viviendas sociales vendidos por la Fundación La Caixa. Un día antes, entidades sociales de L'Hospitalet denunciaron que Olga, de 54 años, se suicidó el pasado 7 de septiembre, desesperada tras su desahucio cinco meses antes. Estas son las peores caras de la crisis de la vivienda, mientras la ansiedad económica o la inestabilidad por no saber dónde vivir atraviesa, seguramente, a millones. En la feria inmobiliaria The District, mientras tanto, unos 2.000 empresarios y hombres y mujeres de negocio hablan del mercado, auguran un futuro “un poco peor” porque no podrán sacar rentabilidades tan altas, pero siguen seduciéndote en los expositores con los grandes márgenes que puede ofrecer una inversión en ladrillo.

Destrucción del empleo, precarización y ¿más o menos pobreza?

Destrucción del empleo, precarización y ¿más o menos pobreza?

La economía crece, pero el empleo formal se derrumba y los sectores que traccionan la actividad no alcanzan a compensar la crisis del mercado interno. Mientras avanzan el cuentapropismo y la informalidad, los datos de ingresos plantean una paradoja: ¿por qué el deterioro social no se refleja con la misma intensidad en las cifras de pobreza?

La pobreza y la indigencia del semestre enero-junio del 2026 que anunció el INDEC fueron de 32,3% y 7,5% respectivamente, lo cual es un aumento de 4,1 y 1,2 puntos respecto a diciembre de 2025. Cualquier conversación que comience dentro del ecosistema opositor con esa exclamación puede desatar una tempestad de protestas o de incredulidades. Eso se debe a que el aumento parece poco frente a una serie de afirmaciones que repetimos, o escuchamos, quienes nos encontramos en la vereda de enfrente del actual gobierno nacional:

  1. el grueso de la actividad económica y el empleo de calidad están en una crisis estructural;
  2. la inflación es más baja que en diciembre 2023, pero no dejó de ser un problema;
  3. Por 1) y 2) se explica que los ingresos sean la primera preocupación de la sociedad en distintos estudios de opinión pública;
  4. Los números agregados de PBI expresan que Argentina puede crecer 2 años seguidos con números de inflación más similares a 2015 que a 2019 y 2023. ¿Frente a que estamos entonces?

Desarrollemos esos postulados para poder hacer un cuadro un poco más completo de la situación social, económica y política que se está configurando de aquí hacia la elección presidencial del 2027.

Actividad y empleo

El empleo registrado privado es el síntoma más importante de lo que podemos entender como una crisis, en el sentido más estricto de la palabra. En el siguiente gráfico se ve con claridad cómo se comportó esta variable en los primeros 30 meses de gobierno de las últimas 4 administraciones.

Evolución del empleo registrado asalariado privado por gestión de gobierno.

Algo que tienen en común el segundo mandato de Cristina, el de Macri y el de Alberto Fernandez es la creación de puestos de trabajo formales en el sector privado, al menos al principio, dado que Macri terminó en números netos negativos tras la espiralización de la crisis financiera autoinflingida.

La experiencia libertaria de Javier Milei, por el contrario, está en niveles record sin contar aún los datos desde el mes 30 hasta el final de mandato. Ese proceso viene siendo acompañado con un consecuente incremento tanto de subempleo como de las famosas changas. Es decir, lo que en las estadísticas oficiales se conoce como cuentapropismo y asalariados informales.

Variación mensual del empleo asalariado registrado privado.

Los últimos datos del SIPA publicados no hacen más que confirmarlo. En junio de 2026 el empleo asalariado registrado del sector privado volvió a caer, y ya son trece meses consecutivos de destrucción de puestos de trabajo: la racha negativa más larga de la serie desestacionalizada, que comienza en 2009. Ni la recesión de 2018-2019 ni la pandemia habían encadenado tantos meses seguidos en baja. En ese lapso se perdieron 141.324 empleos privados formales, casi 11.000 por mes, y el nivel actual, de 6,13 millones de asalariados, es el más bajo desde abril de 2022.

Trabajo registrado por modalidad: variación nov-23 - jun-26.

Si se amplía la mirada al conjunto del trabajo registrado, la foto es aún más nítida. Desde noviembre de 2023 se perdieron 246.312 empleos asalariados privados, 87.629 públicos y 20.187 en casas particulares: en total, 354.128 puestos en relación de dependencia. En el mismo período, los trabajadores cuya ocupación principal es el monotributo aumentaron en 169.026. La sustitución es visible pero no alcanza a compensar: aun sumando a los independientes, el trabajo registrado cayó en 184.643 personas. Y lo que se gana no equivale a lo que se pierde. Un empleo con aportes, obra social, aguinaldo, vacaciones pagas y convenio colectivo se reemplaza, en el mejor de los casos, por una categoría en la que el trabajador paga su propia cobertura, no tiene paritarias ni representación sindical, y queda a merced de la facturación de cada mes

Este proceso se correlaciona perfecto con el fenómeno más novedoso de la experiencia de LLA en el gobierno: el divorcio entre creación de empleo y crecimiento de la actividad.

El 2025 fue el primer año donde creció la economía, pero subió la desocupación.

Como se aprecia en el gráfico, el año 2025 fue el primer de la serie desde 1996 en los que el Producto Bruto Interno crece y eso no tiene una correlación con el empleo. Esta anomalia libertaria es consecuencia de un modelo económico que intenta generar una “destrucción creativa” que no termina de iniciar.

Este concepto muy utilizado últimamente por los defensores del modelo actual, implica que los nuevos sectores de la economía con alto valor agregado o elevada competitividad van a derramar y generar riqueza tal que compense los que se destruyen. Sin embargo, esto no se ve en la práctica.

Esto es posible gracias a que los sectores que han crecido de manera constante a lo largo del 2026, 2025 y parte del 2024 (post devaluación y contracción fiscal-monetaria inicial) son solo 4: agroindustria, minería y energía, pesca e intermediación financiera.

Empleo asalariado privado por sector.

Cuando uno mira el mapa sectorial del empleo cae de suyo hasta qué punto ese crecimiento no derrama. De los cuatro sectores que traccionan la actividad, solo el agro (+11.822) y la pesca (+1.300) sumaron asalariados desde noviembre de 2023. La minería y la intermediación financiera, que crecen en producto, pero perdieron 7.676 y 8.513 puestos respectivamente. En la vereda opuesta, industria, construcción y comercio, que explican el 44% del empleo asalariado privado registrado y el 29% del PBI, concentran la sangría. La industria perdió 88.496 puestos y acumula veinte meses consecutivos de caída, hasta su nivel más bajo desde el 03/2021. La construcción perdió 62.700 y el comercio 15.200. Entre los tres suman 166.396 empleos, dos de cada tres de los perdidos en el sector privado.

No se trata de un problema de productividad de algunas empresas: la actividad de esos sectores sigue lejos de sus niveles previos. La construcción cayó 24,5% según el ISAC, con desplomes en el despacho de asfalto (−37,6%), ladrillos (−29,8%) y hormigón (−25,4%), por citar algunos ejemplos. El índice de producción industrial manufacturero retrocedió 9%, con textiles (−33,2%) y maquinaria y equipo (−32,2%) a la cabeza. Las ventas en supermercados mayoristas cayeron 21,8% y en shoppings 7,4% [verificar todo el párrafo]. Son los sectores que más dependen del mercado interno y del poder adquisitivo del salario, precisamente las dos variables que el programa económico decidió comprimir.

La crisis tampoco reconoce fronteras. 22 de las 24 jurisdicciones perdieron empleo privado registrado desde noviembre de 2023. En cantidad, Buenos Aires (−90.103) y la Ciudad de Buenos Aires (−44.955) concentran más de la mitad de la caída, seguidas por Córdoba y Santa Fe, provincias con fuerte presencia industrial y de la construcción. En términos relativos, el golpe es más duro se lo lleva Tierra del Fuego que perdió el 17,9% de sus asalariados privados y Santa Cruz el 16,1%, mientras que La Rioja, Formosa, Misiones, Catamarca y Chaco perdieron más del 10%. Las únicas excepciones son Neuquén (+8,7%) y Río Negro (+3,3%), es decir, la geografía de Vaca Muerta. Es el mismo divorcio entre sectores ganadores y perdedores, ahora trazado sobre el mapa.

Todo esto puede sintetizarse en 2 frases que se popularizaron en las redes en los últimos meses y días, respectivamente: cada 75 minutos cierra una empresa en nuestro suelo y cada 3 minutos un argentino pierde su trabajo.

Los ingresos reales, el ¿síntoma? más raro

Dentro del panorama desarrollado, tenemos que incorporar una descripción más detallada de una variable central para explicar la evolución de la calidad de vida: los ingresos reales. En el cuadro que presentamos aquí debajo podemos ver la progresión de los salarios, distinguiendo entre registrados y no registrados, en relación a la inflación y a la canasta específica que marca el umbral de la línea de pobreza.

Fuente: elaboración de Generación para el Desarrollo en base a INDEC.

Como podemos observar, en los primeros 6 meses del año 2026, ha habido inflación acumulada, según el Indice de Precios al Consumidor del INDEC, de 16,9%. Dicho avance es casi idéntico al de la Canasta Básica Total, que ha crecido en su valor un 17%. En ese contexto general, el salario se ha desplazado nominalmente un 18,3% hacia arriba, lo cual nos deja frente a un escenario paradójico. Los sectores empleo-intensivos de la economía caen, consecuentemente las empresas cierran y los puestos de trabajo formales se destruyen a ritmos nunca vistos (privados por el mencionado ritmo de clausuras y públicos por el ajuste del gasto al que obliga la meta fiscal en contexto de caída recaudatoria). Así y todo, las remuneraciones laborales aumentan sobre la inflación. Poco común.

Si hacemos el ejercicio de bucear hacia adentro del dato de salarios, podremos apreciar que los que en lenguaje coloquial son conocidos como “en blanco” corren de atrás a los precios; su crecimiento del 15,4% indica una pérdida de poder adquisitivo. Ese comportamiento va completamente a contrarreloj de lo que algunos comentaristas han popularizado como el sub-mundo “barrani” de la masa salarial, dado que estos ingresos han aumentado un 29,3% en la misma cantidad de meses del 2026. Es decir, casi el doble.

Evolución real de los salarios no registrados.

Sin embargo, ocurre un problema con la medición de los salarios no registrados. Cuando uno ve la evolución intermensual de este tipo de ingresos, en una economía en recesión y con una gran destrucción de puestos de trabajo, parece difícil que ocurran esos aumentos.

A fines del 2023 se realizó un cambio en el cuestionario de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que buscaba captar mejor los ingresos no laborales de las personas. Sin embargo, esto generó que problemas con la serie como señala el panorama semanal del 1° de abril de 2026 de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia:

“A fines de 2023, la EPH actualizó su cuestionario individual, buscando mejorar su captación de ingresos no laborales y programas sociales. Previo a este cambio metodológico, el relevamiento incluía únicamente dos preguntas en este punto: i) monto de ingresos por jubilaciones y pensiones y ii) monto percibido por subsidios o ayudas sociales en dinero provenientes del gobierno, iglesias u otras fuentes. Desde 2024, la pregunta sobre jubilaciones se desagrega en nueve subpreguntas, distinguiendo, por ejemplo, entre jubilaciones contributivas, por moratoria y otras pensiones no contributivas (como la de madre de siete hijos). En paralelo, la pregunta sobre subsidios se amplía a tres ítems, incorporando explícitamente la percepción de AUH, AUE y Tarjeta Alimentar, otros programas sociales y ayudas provenientes de entidades no gubernamentales. Esta mayor desagregación podría estar contribuyendo a una mejor captación de los ingresos de jubilados y beneficiarios de programas sociales. Las series históricas, entonces, no son estrictamente comparables entre sí.”

Es dable mencionar, de cualquier manera, que los ingresos por programas sociales como la Asignación Universal por Hijo crecieron fuertemente durante este período de gobierno. No obstante, analizar este indicador del INDEC como una variable central genera problemas.

Pobreza e indigencia: ¿qué ocurre?

Recapitulando, la etapa que estamos viviendo del programa económico implica la coexistencia de fenómenos que hasta aquí no veíamos. Entre ellas se encuentran:

  1. Crecimiento de la actividad anclado en un brutal salto del exportador (aumento en cantidades y precios internacionales), no así del consumo masivo ni la inversión;
  2. Divorcio consecuente entre el mercado interno y el sector externo, con destrucción neta de empresas (más de 30 mil desde que asumió esta gestión nacional);
  3. Reemplazo de los puestos de trabajo formales, con protección social y representación sindical, por asalariados sin garantías y cuentapropismo;
  4. Caída del ingreso real de los sectores con derechos y suba abrupta en los que no.

Si uno piensa que la secuencia actual del proceso económico es la destrucción de empresas, la mutación sociológica del trabajador va en dirección hacia la desprotección y los empleos formales pierden en la carrera de precios y salarios, el reflejo más rápido es suponer que la pobreza y la indigencia suben. Esto último adquiere más validez si se toma por cierto el consenso de los consultores de opinión pública sobre el acentuado deterioro en la imagen del Presidente y de la gestión. El asunto es que la magnitud de la suba puede no ser la que se esperaba en ciertos segmentos de la opinión pública, es decir quedarse corta.

Sin embargo, los procesos de alta inflación, cambios estructurales y variación abrupta en los distintos sectores generan problemas estadísticos en las series, cuando se las analiza sin una revisión posterior. Es por ello, que el dato de salarios informales acumulados entre enero y junio 2026 puede generar confusiones y preanunciar otros resultados a futuro.

* Delgado es Lic. en Sociología. Integrante de Generación para el Desarrollo

** Battista es Lic. en Economía. Director del ICiudad.