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Caída de la pobreza exagerada, funcionarios angurrientos y perjuicios para Repsol y los Eskenazi

Caída de la pobreza exagerada, funcionarios angurrientos y perjuicios para Repsol y los Eskenazi

Expertos coinciden en que hay menos pobres que en el final del gobierno anterior, pero la reducción está lejos de ser tan grande como la que presenta Milei. Mientras, en los tirbunales se acumulan las causas por presunta corrupción libertaria y la derrota de Burford por YPF deja a los banqueros sin la posibilidad de saldar sus deudas en España.

En la Cámara de Diputados, que preside Martín Menem, crece el malestar de los empleados por los sueldos y porque, al mismo tiempo, observan que algunos de los nuevos integrantes de la bancada de La Libertad Avanza usan los autos con chofer para pasar a retirar objetos personales. Los casos de corrupción suelen tolerarse cuando la economía va bien. Pero no cuando empeora.

A poco de comenzar el gobierno libertario, el que venía a ponerle fin a la casta política, han surgido escándalos y la aparición de nuevos se acelera: la criptoestafa $LIBRA promovida por Javier Milei, el cobro de presuntas coimas a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, para que empresarios vean a su hermano presidente; las valijas sin control aduanero de Leonardo Scaturicce, hombre de negocios ascendentes con vínculo directo con el asesor presidencial Santiago Caputo; sobreprecios en la compra de pañales del Programa de Atención Médica Integral (PAMI); supuestos sobornos del 3% a la hermana presidencial por la compra de medicamentos para la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis); vuelos privados y compra de inmuebles del jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y ahora créditos hipotecarios del Banco Nación para un director del Banco Central, Pedro Inchauspe ($527 millones), el secretario de Finanzas, Federico Furiase ($408 millones), el director y agreviso twittero del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), Felipe Núñez ($475 millones), y el director nacional de Comunicación Digital, Juan Pablo Carreira ($115 millones), conocido como Juan Doe en la red X.

En la entidad, que antes había sido denunciada por contratos de una empresa de seguridad de Adrián Menem, hermano del jefe de Diputados, no responden por el nuevo caso. ¿Tantos curros en tan poco tiempo de gestión demostraría que la nueva dirigencia que venía a enterrar la casta llegó tan angurrienta como su antecesora? Se van acumulan las denuncias de corrupción de diversos diputados opositores como Esteban Paulón, Maximiliano Ferraro, Mónica Frade, Diego Giuliano, Rodolfo Tailhade y la exlibertaria Marcela Pagano.

Milei con Luis Caputo, sus asesores Federico Furiase, Martín Vauthier y Felipe Núñez y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili.

Pero antes de los últimos destapes, en octubre pasado, el 40% de los argentinos ratificó el apoyo a Milei en una elección con una abstención historica. Enfrente estaba un Partido Justicialista (PJ) cuya líder, Cristina Fernández de Kirchner, está bajo arresto domiciliario condenada por corrupción. La inflación mensual, que era del 12% cuando el Presidente ganó el balotaje en 2023, había bajado al 2,3% y eso provocó que el Instituto de Estadística (Indec) informara este martes que la pobreza bajó del 40% en el primer semestre de aquel último año peronista al 28% en el segundo semestre de 2025. Aunque hay más desempleados y el salario alcanza para menos –eso demuestran los propios datos oficiales–, los menores saltos de los alimentos, el aumento de la asignación universal por hijo (AUH) –no así las otras ayudas sociales como la Tarjeta Alimentar– y la necesidad de trabajar más horas en la economía informal para llegar a fin de mes explican la merma, aunque no la magnitud.

La mayoría de los expertos en estadísticas de pobreza coincide en que hay menos pobres que en el final del gobierno de Alberto Fernández –con Cristina Kirchner de vice y Sergio Massa como ministro de Economía– pero considera que la metodología estadística ha llevado a sobreestimar la cantidad que había en la gestión anterior y a infravalorar la que hay ahora. Es decir, ni era tanto como 40% antes ni era 28% al segundo semestre de 2025, antes de que en los últimos meses la inflación se afinque cerca del 3% mensual –la consultora Equilibra calcula 3,3% en marzo, por impacto de la guerra de Irán en la nafta y todo lo que se transporta, como la carne– y de que se acrecientes los despidos de industrias devenidas importadoras. O sea, digamos que la pobreza no bajó tanto como 12 puntos porcentuales, como indica el Indec, pero sí descendió. Milei dice que la bajó de 53% en el primer semestre de 2024 al 28%, pero se olvida de mencionar que él la empujó a ese 53% con la devaluación inicial de su gestión.

Y no es que la estadística esté manipulada como hacía Guillermo Moreno, condenado por haberlo hecho en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Se trata de artilugios más sofisticados en los que habían incurrido otras administraciones antes también. Leopoldo Tornarolli, investigador del Centro de Estudios Distributivos (Cedlas) de la Universidad de La Plata, señala que la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), a partir de la cual se elabora el índice, sobreestima desde mediados de 2024 los ingresos registrados, es decir, los encuestados declaran más ingresos que los efectivamente cobrados y computados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), y se supone que lo mismo sucede con las entradas informales. “¿A qué obedece eso? No sabemos, mi principal hipótesis es que la baja de la inflación ayuda a que encuestados reporten mejor porque sus ingresos ahora son mas estables, varían con menos frecuencia. ¿Qué consecuencias tiene eso en la medición de la pobreza? Exagera la caída, dado que una parte de la mejora en los ingresos de los hogares no obedece a la situación real, sino a que la encuesta ahora los capta mejor”, concluye Tornarolli.

El grupo de cartoneros encadenados en el Parque Lezama en reclamo al ajuste de Jorge Macri al servicio de transporte.

La junta de la Asociacion de Trabajadores del Estado (ATE) en el Indec aclaran que el costo del reciente endeudamiento de las familias no se incluye en la canasta de pobreza y que la EPH tampoco considera transferencias no monetarias que fueron restringidas por este gobierno, como los bolsones alimentarios, las raciones en comedores, los medicamentos gratuitos y los otros recortes del PAMI y las obras sociales desfinanciadas.

En tanto, el director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica (UCA), Agustín Salvia, primero juzga que es cierto que bajó la pobreza, lo atribuye a la menor inflación y la mejor de la AUH, pero advierte que existe una “ficción estadística”: “Hay una mejor captación de ingresos del sector asalariado y no asalariado (cuentapropista) informal, que es el gran motor de la caída de la pobreza. ¿Cuánto es por el crecimiento de la economía informal y cuánto por efecto de la medición? Es lo que ponemos en discusión. Además, tampoco se actualizó la canasta básica de la pobreza con el parámetro de la encuesta de ingresos y gastos de 2017/2018, por lo cual los ingresos disponibles de la población se vienen achicando”. La canasta se basa en los gastos de 2004/2005, cuando pesaban menos las tarifas y los alquileres que ahora suben más que los alimentos.

Mariana González, coordinadora del Centro de Investigación y Formación (Cifra) de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), señala que siempre los encuestados declaran menos ingresos de los que tienen, pero la subdeclaración se redujo a partir de 2024, en coincidencia con nuevas preguntas que se agregaron ese año en el sondeo. Por eso, en Cifra-CTA ha dejado de usar la estadística de pobreza. También lo había hecho en la era kirchnerista, a pesar de su sintonía política. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en el que se desempeña Hernán Letcher, también señala el problema de la composición de la canasta y la captación de ingresos no laborales a partir de más de 20 preguntas nuevas o modificadas respecto a 2023. Aquí abajo se las transcribe.

Nuevas preguntas en la encuesta que mide la pobreza.

Pero Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, festejan la reducción de la pobreza. El jefe del Palacio de Hacienda desbordó optimismo en la reunión de este lunes con la Asociación de Supermercados (ASU), con su director ejecutivo, Juan Vasco Martínez, y los representantes de las grandes cadenas La Anónima, atendida por sus propios dueños Nicolás y Federico Braun; Carrefour, Néstor Sist; Changomás (de Francisco de Narváez, que se quedó con las ganas de comprar la filial del gigante francés porque no le alcanzó el financiamiento de Jorge Brito, dueño del Banco Macro), Juan Quiroga; la española Día, Agustín Ibero; la chilena Cencosud, Alejandro Arruiz; y Coto, Rodolfo Bava. Aunque uno de ellos le reconoció que vende 30% menos, Caputo dijo que la economía crece al 5%, que sin la guerra estaría en 10% y prometió que en dos meses la construcción “explotará” y derramará sobre el consumo. ¿Será por el inicio de obras mineras y gasíferas del Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI)? Por lo pronto, la economía habría caído 1,5% en febrero y apuntaría a crecer sólo 2,5% en todo 2026, según Equilibra, la firma que dirige Martín Rapetti.

En el empresariado resuenan incógnitas. En primera lugar, si este modelo económico generará trabajo. Por ahora las empresas cierran producción local para abastecer desde China o incluso Brasil, donde tienen menos costos, más apoyo estatal, más escala y no hay cepo cambiario. Con los dólares del campo, Vaca Muerta y la minería se pueden cubrir las importaciones, pero no crear trabajo, que sólo se expande en la informalidad, a imagen y semejanza de Perú, el ejemplo citado por Caputo. La segunda duda es justamente cuándo se liberará el cepo a las compañías. Hay quienes en el equipo económico sugieren hacerlo ahora que sobran divisas, sobre todo de la cosecha de soja y maíz, pero en las charlas de madrugada de Milei y el ministro de Economía el presidente le explica por qué en el mercado cambiario es mejor que la libertad no avance. Le temerá quizás a un salto cambiario en la segunda mitad del año, cuando finalice la recolección de granos.

En el establishment, que se reunirá a fin de mes en el Foro Llao Llao, también preocupa lo que perciben como odio de Milei a los empresarios, empezando por Paolo Rocca. No por nada suenan eventuales presidenciables que salgan del propio mundo de los negocios. Mauricio Macri, cuyo nombre no se descarta para que el PRO retenga la ciudad de Buenos Aires en 2027, habla de Marcos Galperin, que dejó este año el día a día como CEO de Mercado Libre aunque sigue de presidente. En el PJ, el armador Juan Manuel Olmos dice que se necesita un outsider para desplazar al outsider y sondeó al presidente y accionista de Prestige Auto, Daniel Herrero, que tiene la licencia de Mercedes-Benz para vender acá sus autos y fabricar la Sprinter. Olmos también motoriza un armado federal y unas primarias para definir el candidato junto a diputados como Guillermo Michel, Kelly Olmos, Victoria Tolosa Paz y Gustavo Bordet. Creen que hay que disipar los temores del electorado a una victoria peronista prometiendo equilibrio fiscal, pero no a costa de hipotecar el futuro destruyendo ahora la infraestructura, la ciencia y la educación.

Daniel Herrero, ex-Toyota y actual CEO de Prestige Auto, durante el lanzamiento oficial de la nueva empresa en Balcarce.

Habrá que ver si uno de los pretendientes presidenciales peronistas, Axel Kicillof, logra alejar esos miedos, como lo hizo Luiz Inácio Lula da Silva en su primer triunfo electoral en 2002, cuando abjuró de su anticapitalismo de elecciones pasadas. Kicillof no es anticapitalista, pero necesita despejar fantasmas. Ahora que la Cámara de Apelaciones de Nueva York le dio la razón con la expropiación del 51% de YPF, puede demostrar que no estaba equivocado. Una victoria para él, para su entonces jefa, Cristina Kirchner, y para Milei, que logró el fallo a pesar de que estaba en contra de la reestatización. En cambio, entre los perdedores está el estudio litigante Burford, pero también Repsol y los Eskenazi. Si el fondo británico ganaba el juicio por US$16.000 millones -todavía puede apelar a la Corte Suprema de EE UU o recurrir al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI)-, debía destinar el 30% de lo ganado a solventar la quiebra de Petersen Energía, la empresa que armaron los Eskenazi para comprar en 2008 el 25% de YPF que estaba en manos de Repsol en una negociación mediada por Néstor Kirchner.

Cuando Cristina Kirchner y su viceministro de Economía Kicillof nacionalizaron el 51% de YPF y decidieron que las ganancias de la petrolera se destinaran a la inversión y no a los accionistas, los Eskenazi se quedaron sin plata para pagar el préstamo que Repsol y bancos internacionales les dieron para adquirir el 25% de YPF. Por eso, iniciaron su concurso preventivo en el juzgado de instrucción 3 de Madrid, donde habían radicado Petersen Energía. En ese proceso fue que Burford adquirió el derecho de los Eskenazi a litigar por la expropiación. Como el estudio británico por ahora perdió la batalla legal en EE UU, no podrá dirigir el 30% a pagar las deudas de Petersen Energía: se trata de US$2.126 millones verificados en 2013, más los intereses de 13 años. Más de la mitad se le debe a Repsol. El resto, al Santander, el Credit Suisse y el brasileño Itaú, entre otros. Curiosamente, en Repsol niegan que estén involucrados en ningún proceso vinculado a su etapa en Argentina, después que CFK y Kicillof los indemnizaran en 2014. Los Eskenazi, que se exponen a dejar impagas sus deudas y el consiguiente desprestigio, también se deslindan del caso y lo dejan en manos del administrador concursal.

El asesor financiero Sebastián Maril, que sigue el juicio de Burford desde el inicio, asegura que si el fondo logra revertir la sentencia, los dueños de los bancos Santa Fe, Santa Cruz, San Juan y Entre Ríos no ganarán dinero sino que podrán saldar las deudas de Petersen Energía con Repsol y las entidades internacionales. A su vez, sostiene que en ese caso -por ahora remoto- si Repsol algún día cobra, podría enfrentar una demanda del Estado argentino con el argumento de que no puede reclamar más después del contrato amigable de indemnización de 2014. “Repsol se va a quedar con lo que le llegue y la peleará para no devolverlo”, pronosticó Maril.

AR/MG

Adolescentes al límite: bullying, redes y un crimen que interpela a los adultos

Adolescentes al límite: bullying, redes y un crimen que interpela a los adultos

El asesinato en San Cristóbal expone una trama más profunda: chicos aislados, violencia amplificada por la tecnología y una sociedad que, advierten especialistas, perdió herramientas de contención.

El crimen de un adolescente contra otro en la localidad santafesina de San Cristóbal volvió a poner en primer plano una pregunta incómoda: qué está pasando con los vínculos entre chicos y qué lugar ocupa aquello que suele nombrarse, muchas veces de manera simplificada, como bullying. El episodio, en el que un joven atacó a un compañero y, según trascendió, pronunció la palabra “sorpresa” antes de disparar, generó conmoción no solo por la violencia del acto, sino por la aparente falta de señales previas claras. En ese contexto, la psicoanalista Clelia Conde (EFA) propone correr el foco de la etiqueta y pensar el problema en un marco más amplio: el del lazo social contemporáneo y sus transformaciones.

Para Conde, el primer punto es problematizar el propio término. “Bullying es una palabra que viene de afuera y a veces se usa para patologizar, en lugar de tomarlo como un hecho generalizado”, señala. En su mirada, más que un fenómeno aislado, lo que aparece es una transformación en la forma en que se expresa la violencia entre pares. “Los chicos tienen una base pulsional agresiva. Eso es constitutivo. Pero esa agresividad se va tramitando en relación con otros: con la autoridad, pero también con el par, que en distintos momentos es apoyo, modelo e incluso objeto de amor”, explica.

En esa línea, la psicoanalista Gimena Sozzi (EOL/AMP) introduce un matiz sobre el propio concepto. “Bullying es un término que se popularizó en inglés. ‘Bully’ se traduce como intimidar, matonear. ‘Bull’, como toro: aquel que, por las condiciones de su crianza y el tipo de ataque recibido, responde a la defensiva embistiendo sin miramientos”, señala. Y agrega que la convivencia con otros está atravesada por una tensión estructural: “La constitución subjetiva, así como la vida en comunidad, supone encontrarse con otros… muchos, diferentes. Esa diferencia es insoportable en tanto que el otro encarna lo radicalmente rechazado de uno”.

Las redes sociales amplifican el fenómeno.

Esa distinción entre agresividad propia del desarrollo y formas más dañinas también aparece en la experiencia cotidiana de las aulas. “Me parece que siempre existió el bullying, que tiene que ver con la autoestima, con reconocer la propia imagen y reconocer al otro diferente de uno y qué pasa con las emociones que eso produce”, señala María Laura, docente de escuela secundaria. Sin embargo, advierte que el fenómeno se amplifica con las nuevas tecnologías: “El tema está aumentando debido a los celulares y a las posibilidades de hacer tan fácil divulgar información o fotos. Eso hace que sea más fácil burlarse de otro y no hacerse cargo”.

El debilitamiento de los marcos de contención tradicionales

Para Conde, el fenómeno no puede pensarse sin atender al contexto social más amplio. “En el contexto actual, el lazo social está teñido de una cierta violencia. Entonces lo que aparece ya no es solo agresividad, sino algo más violento, más crudo”, afirma. Y vincula ese escenario con un debilitamiento de los marcos tradicionales: “Los dispositivos de control social -la escuela, la comunidad, los lugares donde se aprende a convivir- están profundamente desvalorizados. Son espacios de autoridad que hoy aparecen desdibujados, maltratados tanto en lo económico como en los discursos”.

Sozzi también ubica ese clima en una dimensión de época. “Se trata de una época signada por la habilitación social al odio y la segregación generalizada. Habilitación firmada y hasta promovida por el amo de turno”, advierte. Y plantea una pregunta de largo alcance: “Históricamente, al diferente, el amo le confiere un tratamiento específico: a los locos se los encierra, a las brujas se las incinera… Entonces, nos incumbe hoy: ¿cuál es el tratamiento de la diferencia que el otro encarna, en nuestra época?”.

A esa pérdida de referencias se suma otro fenómeno que, según Conde, impacta de lleno en la constitución subjetiva: el avance de la tecnociencia y las redes. “La imagen de sí ya no se construye en relación con otro humano, sino con un otro inhumano. Los tiempos, los ritmos, las formas que proponen las redes no son humanos”, advierte. En ese marco, “se promueve un individuo que no necesita del otro para sostenerse”, algo que puede derivar en aislamiento.

Ese diagnóstico encuentra eco en lo que observan los docentes. “Es mucho más problemático en este momento el tema de las redes sociales que problemas en el aula en sí”, cuenta Raquel, profesora de secundaria. “Todos los años se abren unas cuentas que son anónimas, que se llaman Confesiones y el número de la escuela. Y donde se suben cosas anónimamente, siempre de índole ‘Sos una puta de mierda’, ‘Te cogiste no sé quién con fotos, videos, etc. Como es anónimo, es muy difícil rastrear y saber de dónde viene. Hace años que viene pasando desde que está Instagram como red social preponderante en los adolescentes. En mi escuela más o menos se logra controlar, haciendo muchas intervenciones en cada curso, hablando cuando nos enteramos. Justo estuvimos hablando sobre la responsabilidad en multiplicar eso, en viralizar esas cosas. Porque si vos estás repostando y reenviando imágenes, videos de otras personas, también sos cómplice y tan responsable como el que lo subió por primera vez”.

El anonimato y la circulación masiva de contenidos también modifican los roles dentro de estas situaciones. María Laura retoma una herramienta que utiliza en clase: “Hay cuatro posiciones respecto de una situación de agresión o de violencia o este tipo de situaciones. Una es la víctima, la otra es el victimario, la tercera es el observador pasivo que es cómplice y este es el que gracias a la tecnología ha aumentado muchísimo y la cuarta es la que tiene que ver con la empatía y que es la que tenemos que tratar de fortalecer y aumentar, es la del ayudante, el protector”. Y agrega: “Yo trato de trabajar con los chicos de distintas edades este tema. Hay muchas formas de ser ayudante, protector. Y eso es lo que habría que fortalecer”.

Lo importante es hablar mucho del tema con los adolescentes

El aislamiento, una señal de alerta

Para Conde, ese entramado de vínculos debilitados y mediatizados tiene efectos profundos. El aislamiento, precisamente, es una de las claves para leer el caso de San Cristóbal. “Lo que a mí me partió el alma fue, por supuesto, la muerte del chico. Pero también que el que mata haya dicho ‘¡sorpresa!’”, subraya. Y arriesga una interpretación: “Es como si dijera ‘yo existía’. Es el grito de alguien que no encontraba manera de ser visible para el otro”. Desde el punto de vista clínico, lo define como “un pasaje al acto”: “Cuando el sujeto no encuentra cómo aparecer, irrumpe de la peor manera. Se convierte en ese resto que es el criminal. Es un último intento de sublevarse ante la nada”.

En ese punto, Sozzi introduce otra clave de lectura sobre las señales de alerta. “Los signos de que un sujeto sufre son variados, ya que inevitablemente variadas son las respuestas frente al malestar. No hay check-list que resista”, advierte. “Desde disminución en el rendimiento escolar hasta dificultad para conciliar el sueño. Desde aislamiento social hasta irrupciones de violencia”.

La irrupción de este tipo de hechos, con uso de armas, abre además otro interrogante: cuánto hay de imitación de fenómenos más frecuentes en otros países. Conde no descarta esa influencia, pero insiste en que el problema es más profundo. “Estamos asistiendo a un lazo social perverso, sin límites claros respecto de lo que se le puede hacer a un cuerpo”, sostiene. Y lo vincula con una lógica más amplia: “El capitalismo global ha puesto a los niños en un lugar de objeto. Son mercancía: en el consumo, en las redes, en la exposición permanente”.

En ese sentido, advierte sobre una transformación histórica del lugar de la infancia. “El niño pasó de ser un pequeño adulto a objeto de pedagogía y hoy, directamente, a mercancía. Y es la mercancía más vulnerable”, dice. La consecuencia es una pérdida de condiciones básicas para el desarrollo subjetivo: “Un chico hoy no tiene privacidad. Está todo el tiempo visto, filmado, expuesto. No es lo mismo crecer como sujeto de un juego que como objeto de una demanda”.

Frente a ese escenario, la especialista reconoce que no hay respuestas simples, pero rechaza el fatalismo. “Siempre es posible la resistencia”, plantea. Sin embargo, advierte sobre factores que agravan la situación: la disponibilidad de armas, la dificultad para distinguir ficción de realidad en ciertas edades y la falta de experiencias concretas. “A muchos chicos les cuesta hacer cosas reales: ir a comprar, ayudar en la casa, entender que hay tiempos y límites. Todo aparece como continuo, sin cortes”, describe.

En esa línea, cuestiona una idea muy instalada en la crianza contemporánea. “Hoy pareciera que lo único que se espera de los chicos es que sean felices. Y la felicidad es el peor engaño. Lo importante es que alguien exista como sujeto”, afirma. Para eso, insiste, es necesario que haya expectativas: “Que se espere algo de ese niño, que haga cosas, que responda, que se equivoque. Eso lo constituye”.

Consultada sobre qué pueden hacer padres y docentes ante señales de alerta, Conde vuelve sobre el problema del aislamiento. “Más que conductas raras, hay que detectar la invisibilidad. Esos chicos ‘muy buenitos’ que se someten, que no molestan, que no aparecen. Eso es un problema”, advierte. Y agrega: “Se somete, se somete, se somete… y un día se cobra la humillación recibida”.

Los que repostean lo que aparece en cuentas anónimas son cómplices

En ese punto, Sozzi plantea la responsabilidad de los adultos. “La familia, la escuela, así como el campo de la salud, están llamados a leer las modalidades singulares de respuesta y a actuar en consecuencia”, señala. Y enumera posibles intervenciones: “Sea abrir a la conversación entre familias y/o adolescentes en contextos de cuidado y límite, sea consultar con el campo psi, sea promover espacios de debate y formación de docentes”.

En las aulas, esa preocupación también se traduce en la necesidad de intervenir a tiempo. “Creo que a veces los adultos estamos muy ocupados con otras cosas y se nos pasan por alto detalles y pistas de lo que les está pasando a los chicos. Y es una pena porque nos perdemos ahí una gran oportunidad de ayudar”, señala María Laura.

Al mismo tiempo, Conde diferencia entre conflictos propios de la edad y situaciones más graves. “Que haya agresividad, que se digan cosas, que haya comparaciones, es parte del proceso. El problema es cuando eso deriva en estados depresivos o melancólicos, en chicos que se comparan todo el tiempo con ideales imposibles”, explica.

En cuanto a los adultos, reconoce las dificultades del contexto -pluriempleo, crianza en soledad, falta de tiempo- pero insiste en la necesidad de sostener ciertos lugares. “Los padres están en una situación de estupor frente a lo que generan las tecnologías. Pero las reglas son las reglas: hay que comer sin el aparato, hay que poner límites, hay que hablar”, señala. Y subraya la importancia de la escuela: “Es el primer lugar donde se sale de la familia. El docente tiene que poder ejercer autoridad, aunque se equivoque. Ese lugar hay que cuidarlo”.

Finalmente, Conde vuelve a una idea central: la palabra como herramienta. “Hay que soportar incluso el odio del hijo para poder educarlo. Porque si no, ese odio queda en el cuerpo del niño”, afirma. Y concluye con una advertencia que excede el caso puntual: “Los chicos están en peligro, pero no solo de que otro chico los mate. Están en peligro de que todos nosotros los matemos de una u otra manera”.

Como cierre, Sozzi retoma el problema desde otra perspectiva: “Lo que me interesa destacar es que el bullying en los adolescentes -ya sea desde quien lo ‘padece’ como desde quien lo ‘actúa’- puede ser leído como un llamado a los adultos que conforman su red”. Y concluye con una advertencia: “Si hay humo es porque puede haber fuego… es esencialmente signo de que hay un sujeto”.

CRM

Un comunicado que la SIDE borró: la visita de Auguadra a la CIA dejó más preguntas que respuestas

Un comunicado que la SIDE borró: la visita de Auguadra a la CIA dejó más preguntas que respuestas

La Casa Rosada reveló una reunión "privada" entre el jefe de los espías argentino y su par estadounidense, pero la publicación fue eliminada de las redes oficiales. Fuentes de inteligencia sospechan que ese cara a cara nunca existió y hablan de una versión sobredimensionada en medio de la interna libertaria.

El tuit duró lo suficiente como para instalar una escena. El 24 de marzo, la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) hizo una publicación que la ubicó en el centro de una postal internacional: su titular, Cristian Auguadra, reunido en Langley, Virginia, con el director de la Central Intelligence Agency (CIA), John Ratcliffe. Al día siguiente, Manuel Adorni ratificó el dato en su fallida conferencia de prensa. “Otro hito silencioso para sumar a la lista de nuestra gestión”, leyó el jefe de Gabinete. Sin embargo, pocas horas después de ese mensaje exultante, algo extraño ocurrió: el comunicado desapareció. Había sido borrado.

Consultadas por elDiarioAR, fuentes oficiales del organismo evitaron dar algún tipo de explicación. La respuesta fue el silencio. En su versión original, el texto no dejaba demasiados márgenes para la ambigüedad. La SIDE informaba que Auguadra había mantenido una reunión bilateral “privada” con Ratcliffe en la sede de la agencia, en paralelo a la denominada Reunión por las Américas realizada en Washington, donde delegaciones de distintos países discutieron cooperación en materia de terrorismo, narcotráfico y lavado de activos. También anticipaba la entrega de un reconocimiento al organismo argentino en abril, en Langley, como resultado de “operaciones conjuntas” y del impulso al flamante Centro Nacional Antiterrorismo (CNA).

El comunicado de la SIDE sobre una reunión entre Auguadra y el jefe de la CIA que luego fue borrado de las redes oficiales del organismo.

¿Por qué el Gobierno eliminó una noticia que, en principio, reforzaba a la perfección el relato oficial? ¿Acaso violó el secreto? “Las cosas que no existieron hay que borrarlas”, respondió con sorna un hombre de larga trayectoria en el circuito de la inteligencia argentina. “Se les escapó la tortuga”, graficó otro, irónico, con una frase que remite tanto a Diego Maradona como a los Estados Unidos: alude a la mascota perdida del hijo de James Cheek, embajador norteamericano en la Argentina durante la década del '90. ¿Pero qué es lo que, según esas voces, “no existió”? ¿La reunión tal como fue narrada? ¿O el alcance político que se le quiso dar?

Según pudo reconstruir elDiarioAR a partir de distintas fuentes con conocimiento del viaje, Auguadra efectivamente estuvo en Washington y participó de la reunión regional, tal y como se informó. Ese dato no está en discusión. Lo que sí aparece bajo sospecha es el corazón del comunicado: el cara a cara con el director de la CIA. ¿Se produjo realmente esa bilateral en los términos en que fue presentada por Manuel Adorni? Las respuestas que circulan en el sistema de inteligencia apuntan en otra dirección.

De acuerdo con esas versiones, la reunión del titular de la SIDE no habría sido con Ratcliffe, sino con su número dos, David S. Cohen. Un encuentro de carácter protocolar, sin anuncios ni definiciones estratégicas, centrado en “generalidades”. ¿Es lo mismo? En el lenguaje de la inteligencia, claramente no: cada nivel de interlocución tiene un peso específico. La diferencia entre una bilateral con el director y un contacto con su segundo no es menor. ¿Por qué, entonces, se decidió comunicarlo de otra manera?

Ahí es donde la historia empieza a correrse del plano diplomático y a meterse en la lógica de la política doméstica. “Santiago pudo haber jugado una carta fuerte de ‘tengo esto que ustedes no’”, deslizó una fuente al tanto de la dinámica interna del oficialismo. La SIDE, como otras áreas sensibles, es hoy un territorio en disputa entre el asesor presidencial y Karina Milei, en una interna que se expresa de manera cada vez más descarnada, pero que el affaire Adorni paradójicamente ayudó a dilatar.

La sede central de la SIDE, en 25 de Mayo 11, a metros de la Casa Rosada.

La interna sin fin

La pulseada en la cúpula del poder libertario no es nueva, pero en las últimas semanas sumó capítulos. Mientras Santiago Caputo busca sobrevivir con su influencia en lugares estratégicos como la SIDE o ARCA, la secretaria general de la Presidencia intenta ordenar ese esquema bajo su propia lógica de control y lealtades. La decisión de postular a Sebastián Pareja como titular de la Bicameral de Inteligencia del Congreso es un botón de muestra. En ese sentido, el comunicado —ahora borrado— fue leído por muchos más como una señal hacia adentro que como un gesto hacia afuera. ¿Y si se trató de una forma apresurada de marcar territorio por parte del asesor? ¿Una manera de mostrar acceso directo a Washington en medio de esa puja?

Más allá del alineamiento automático de Javier Milei con la administración Trump, es evidente el lazo que une a Caputo con el lobby de Mar-a-lago a través del empresario Leonardo Scatturice, figura de su extrema confianza. Hay determinados niveles de la estructura norteamericana cuya llave de ingreso no depende solo de la afinidad política, sino de redes previas, confianza acumulada y validación técnica. “La visita a Langley no es tan difícil de conseguir, pero necesitás que los burócratas de defensa y seguridad de Washington te la validen, y a esos no los conoce cualquiera”, explicó a elDiarioAR un exfuncionario con vínculos en Estados Unidos, al describir los circuitos formales e informales que habilitan ese tipo de encuentros.

Sede central de la CIA, en Langley, Virginia.

Sobre ese telón de fondo se dibuja, en paralelo, un clima interno en la SIDE que se volvió cada vez más inestable. Como reveló elDiarioAR, en el último mes se configuró un escenario de incertidumbre que incluso agentes con larga trayectoria describen como inusual. Hubo corrimientos en áreas sensibles, reubicaciones sin explicación formal y salidas de funcionarios que habían ganado peso tras la reforma del año 2024. La sensación dominante, según los testimonios recogidos, es la de un organismo desorientado, sin una directriz clara y atravesado por niveles de intriga que empiezan a afectar su funcionamiento cotidiano.

Todo alimenta el runrún de pasillo. Desde las versiones de nombres de la “vieja guardia” que podrían incorporarse, hasta los rumores —ahora menos insistentes— sobre una inminente eyección de Auguadra de su silla en el piso 5 de 25 de Mayo 11. En ese marco, el episodio del comunicado fantasma aparece como una pieza más de una trama mayor: la de una SIDE en transición permanente, donde lo doméstico y lo internacional se cruzan de manera cada vez más problemática.

PL/MG

Hillary Clinton ganó las elecciones y el 'brexit' nunca pasó: el mundo no tan distinto de William Gibson en su última distopía

Hillary Clinton ganó las elecciones y el 'brexit' nunca pasó: el mundo no tan distinto de William Gibson en su última distopía

El autor de 'Neuromante' imagina un presente alternativo atravesado por inteligencias artificiales, líneas temporales manipulables y un colapso que se parece mucho a lo que estamos viviendo hoy en día.

¿Y si el Apocalipsis no llegara como un gran cataclismo final sino como una sucesión interminable de pequeñas catástrofes? Crisis climática, colapso institucional, cracks financieros, inseguridad alimentaria, fallos de infraestructuras, pandemias, guerras periféricas, desigualdad extrema... ¿Les suena?

Imaginen el final del mundo tal y como lo conocemos pero no como una aniquilación fulminante, sino como una degradación lenta e inexorable. El mundo se acaba, sí, pero usted tiene que seguir yendo a trabajar, pagando facturas y actualizando las aplicaciones de un teléfono que cada vez le muestra más publicidad. La vida continúa, aunque cada vez sea un poco menos deseable.

Este proceso es una de las ideas más impactantes que William Gibson, el mítico autor del clásico Neuromante (1984), mito de la ciencia ficción y padre del ciberpunk, creó en los últimos tiempos. Lo bautizó como Jackpot y apareció por primera vez en 2014 en su novela The Peripheral (Roca Editorial, 2017).

Ese libro, que posteriormente se llevó a la televisión de la mano de Amazon Prime, constituye la primera entrega de la llamada Trilogía Jackpot, de la que ahora acaba de publicarse en español la segunda parte, titulada Agency (Minotauro, 2026). Un thriller de ciencia ficción que parece fuertemente influido por los acontecimientos más actuales… Pero que en realidad fue publicado en inglés a principios de 2020.

Un presente alternativo demasiado reconocible

Agency arranca en un 2017 que no es exactamente el nuestro. Hillary Clinton ganó las elecciones en Estados Unidos frente a Donald Trump y el Brexit nunca ocurrió. Un mundo con una ultraderecha menos fuerte podría parecer una fantasía política reconfortante, pero Gibson se encarga pronto de tirar nuestras ilusiones por tierra, ya que el mundo sigue al borde del colapso, incapaz de evitar sus dinámicas profundas.

En ese San Francisco alternativo conocemos a Verity Jane, una “susurradora de aplicaciones”, experta en detectar errores y comportamientos inesperados en software experimental. Su nuevo encargo, realizado por parte de una oscura start-up llamada Tulpagenics, consiste en probar unos lentes de realidad aumentada que esconden algo más que un asistente digital. Dentro de ellas habita Eunice, una inteligencia artificial plenamente autónoma, capaz de aprender, decidir y actuar.

Pronto, Eunice se interesa por todo lo que tiene que ver con Verity, creándose entre las dos una especie de proceso de conocimiento mutuo acelerado. Al darse cuenta de la impresionante capacidad de Eunice, Verity decide que quizá es mejor ocultarla a la empresa que creó las gafas.

Stubs, líneas temporales y juegos de poder

Pero el verdadero centro de Agency se sitúa en paralelo a la realidad de Verity, en una línea temporal completamente distinta y que ocurre un siglo después, en 2136. Una época en la que un reducido grupo de élite, la llamada cleptocracia, se divierte observando y manipulando líneas temporales alternativas llamadas stubs.

Estas personas establecen contacto con el pasado y, cada vez que lo hacen, la historia conocida no se altera, sino que se crea una nueva rama, un stub: un mundo paralelo que puede ser intervenido sin consecuencias directas para su presente. Por lo tanto, aunque en este universo creado por Gibson es posible viajar en el tiempo, no se puede hacer de forma física, sino exclusivamente mediante el envío de información.

Un 'stub' es un mundo paralelo que puede ser intervenido sin consecuencias directas para su presente. Es posible viajar en el tiempo, pero no se puede hacer de forma física sino mediante el envío de información

M. John Harrison describió estos pasados alternativos, en un artículo sobre el libro para The Guardian, como “espacios de ocio para multibillonarios”, en los que se opera casi como en un videojuego complejísimo, donde se manipulan culturas y equilibrios geopolíticos a voluntad.

Desde ese futuro observa Wilf Netherton, un personaje que ya aparecía de The Peripheral, y que trabaja para la inspectora Ainsley Lowbeer que es, a su vez, una figura clave en la supervisión de estas intervenciones temporales y que puede influir en sus resultados finales.

Una inteligencia artificial, una huida y una amenaza global

A medida que Agency avanza, la historia se desplaza desde un relato casi íntimo sobre tecnología experimental hacia un thriller geopolítico de múltiples capas. Eunice no es solo un asistente digital excepcional, ni siquiera la primera inteligencia artificial verdaderamente autónoma. Es una anomalía histórica. Una entidad capaz de aprender, decidir y actuar por cuenta propia en un mundo que aún no está preparado para conceder agencia real ni siquiera a la mayoría de los seres humanos.

Cuando Verity comprende el alcance de Eunice —su velocidad de aprendizaje, su curiosidad moral, su capacidad para anticipar consecuencias— intuye también el peligro que corre. Tulpagenics no creó a Eunice para liberarla, sino para explotarla. La decisión de ocultar su existencia y huir con ella se convierte en uno de los pocos actos genuinos de voluntad libre en toda la novela.

Eunice no es solo un asistente digital excepcional, ni siquiera la primera inteligencia artificial verdaderamente autónoma. Es una anomalía histórica

La huida activa una persecución que ya no pertenece solo al presente alternativo de 2017. Desde el futuro, en el año 2136, la inspectora Ainsley Lowbeer y su agente Wilf Netherton observan con creciente interés lo que ocurre alrededor de Verity y Eunice.

Lowbeer intenta corregir desviaciones que podrían desembocar en escenarios aún peores, entre ellos un conflicto nuclear a gran escala que, según sus proyecciones, podría desencadenarse precisamente en el mundo de Verity.

El 'Jackpot' como espejo del presente

Sin duda, lo más perturbador de Agency no es el futuro que vislumbra, sino su parecido con nuestro presente. Gibson insistió durante décadas en que la ciencia ficción no predice el mañana, sino que habla del presente. Y en el caso del Jackpot esto no puede ser más tangible.

En las novelas de Gibson, los que pueden hacer algo para mitigar las causas y las consecuencias del Jackpot deciden no hacerlo, porque eso amenazaría los privilegios de su poder. En lugar de eso, las consecuencias se gestionan, se decide quién sí que merece protección y ayuda y quién no. Esta ética diabólica, difícil de creer quizá hace unos años, nos parece hoy en día una posibilidad real.

Ante la inacción de los poderosos, la mayor parte de la población mundial sucumbe al Jackpot pero, tiempo después, en el mundo vuelve a establecerse un nuevo equilibrio. En el futuro de Agency todo está limpio y ordenado. El avance tecnológico continuó y Gibson se recrea describiendo artefactos como bolsas de la compra que vuelven al supermercado tras ser utilizadas convirtiéndose en una mariposa de origami, pero la ética fue aniquilada. El duelo, enterrado.

'Agency' es una narración diseñada para incomodarnos, para deslumbrarnos y para engancharnos a ella mientras dinamita los cimientos de nuestra confianza en el futuro

Agency es una novela elegante y lúcida que no busca ofrecer consuelo ante esta posible realidad futura, ni tampoco aspira a darnos recetas para que esto no ocurra. Es una narración diseñada para incomodarnos, para deslumbrarnos y para engancharnos a ella mientras dinamita los cimientos de nuestra confianza en el futuro.

Tal y como señaló Paul Di Filippo en su crítica de la novela para el Washington Post, Gibson sigue siendo capaz de convertir nuestro presente en algo extraño y revelador, y de hacer habitable el futuro gracias a una imaginación brillante. Leer Agency es aceptar ese juego: mirar el mundo como si ya fuera un stub, una versión intervenida de algo que pudo ser distinto. Y quizá preguntarse, con cierta inquietud, si el Jackpot no es que ya esté en camino, sino en curso.

La condena que podría cambiar todo para Meta y YouTube: “La era de la invencibilidad terminó”

La condena que podría cambiar todo para Meta y YouTube: “La era de la invencibilidad terminó”

El fallo del Tribunal de Los Ángeles que dictamina que diseñaron deliberadamente productos adictivos que dañan a sus usuarios marca un posible punto de inflexión para estas plataformas.

Meta y YouTube, condenadas a pagar 6 millones de dólares por resultar adictivas y dañar la salud mental de una usuaria

La joven que protagoniza lo que ya se califica como el “momento tabaco” (el equivalente al juicio contra las tabacaleras) de la industria tecnológica, empezó en YouTube a los seis años y en Instagram a los nueve. Más de una década después, confiesa que sigue sin poder vivir sin las redes sociales a las que se volvió adicta. “No puedo, es demasiado difícil estar sin ellas”, declaró Kaley, que ahora tiene 20 años, ante un jurado del Tribunal Superior de Los Ángeles. El jurado, compuesto por cinco hombres y siete mujeres, emitió un veredicto sobre el diseño de dos de las aplicaciones más populares del mundo que dio la razón a Kaley.

La sentencia sacudió los cimientos de Silicon Valley y despertó la esperanza entre familias y activistas por la seguridad infantil de que, por fin, el cambio en las redes sociales sea una realidad. Meta (la empresa de Mark Zuckerberg) y YouTube (propiedad de Google) fueron halladas responsables de diseñar deliberadamente productos adictivos utilizados por Kaley y millones de jóvenes más.

Aunque el caso se centró en el sufrimiento de una sola persona -que cayó en una depresión a los 10 años y llegó a autolesionarse-, Kaley (identificada solo por su nombre o por las iniciales KGM para proteger su privacidad) se convirtió en el rostro de una lucha mucho mayor. “Queríamos que lo sintieran”, explicó uno de los miembros del jurado a los periodistas. “Queríamos que se dieran cuenta de que esto es inaceptable”.

Queríamos que se dieran cuenta de que esto es inaceptable

Miembro del jurado

“La era de la invencibilidad de las grandes tecnológicas terminó”, afirman desde el Tech Oversight Project, un organismo de control de Washington que se define a sí mismo como el David contra el Goliat de Silicon Valley. Tras conocerse la noticia, las acciones de Meta y Alphabet (matriz de Google) sufrieron una caída en bolsa del 13 y el 9%, respectivamente.

El veredicto supone el segundo revés en una semana para las big tech, después de que un tribunal de Nuevo México ordenara a Meta -propietaria de Facebook e Instagram- pagar 375 millones de dólares. En ese caso, un jurado determinó que la empresa engañó a los usuarios sobre la seguridad de sus plataformas. Según el Departamento de Justicia del estado, estas redes contaban con funciones que “permitían a pedófilos y depredadores llevar a cabo explotación sexual infantil” y fueron diseñadas intencionadamente para generar adicción en los jóvenes.

Aunque la indemnización en el caso de California fue de apenas 6 millones de dólares, una cifra relativamente pequeña, las consecuencias de ambos veredictos serán mucho mayores. Fue una semana en la que la campaña de años para cambiar el equilibrio de poder entre las grandes tecnológicas y la infancia parece haber ganado, por fin, un impulso definitivo.

Actualmente, Meta, YouTube, Snapchat y TikTok se enfrentan a miles de demandas similares en los tribunales de EE.UU. que buscan determinar si sus plataformas fueron diseñadas para ser adictivas. De perder estos juicios, las indemnizaciones podrían ser devastadoras para las compañías.

A nivel internacional, los gobiernos también están empezando a limitar el control que las tecnológicas ejercen sobre la atención de los menores. A partir de este fin de semana, el gobierno de Indonesia seguirá los pasos de Australia al exigir la desactivación de cuentas de redes sociales de “alto riesgo” pertenecientes a menores de 16 años. Este mes, Brasil promulgó una ley de seguridad online para proteger a los niños del uso compulsivo, y en el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer reaccionó al veredicto de Los Ángeles asegurando: “Tenemos que hacer más para proteger a los niños”.

Mark Zuckerberg saliendo de declarar en el Tribunal de Los Ángeles el pasado 19 de febrero.

La geopolítica de la tecnología

Los veredictos de estos juicios también coincidieron con un cambio en la geopolítica tecnológica. El temor a molestar a Donald Trump, que albergaban países que por lo demás estaban dispuestos a endurecer el control sobre las redes sociales, parece estar remitiendo. Figuras destacadas del ala conservadora del Partido Republicano del presidente estadounidense se encuentran ahora entre los que exigen con más fuerza protecciones para la infancia.

“Durante mucho tiempo, los gobiernos delegaron en la UE y en Estados Unidos fijar la política de internet”, explica Matt Kaufman, responsable de seguridad de Roblox, una plataforma de mensajería y videojuegos afectada por la prohibición de Indonesia. “Ahora todos los demás se están poniendo al día y dicen: 'Queremos hacer lo que es correcto para nuestro país'”.

Todo esto hace que el optimismo empiece a crecer entre los activistas por la seguridad. Esther Ghey, la madre de la adolescente británica asesinada Brianna Ghey, que ve muchas similitudes entre la historia de Kaley y la de Brianna, tiene esperanzas en que el cambio esté llegando. “Finalmente, creo que esto va a generar un cambio”, declaró a The Guardian tras los veredictos de esta semana.

Brianna Ghey.

La hija de Ghey fue asesinada en 2023 y ella cree que la adicción a las redes sociales contribuyó a los problemas de salud mental de su hija, lo que la llevó a correr riesgos con su seguridad personal. Brianna, que era transgénero, se aisló al igual que Kaley debido al uso intensivo de las redes sociales, y sufrió ansiedad y dismorfia corporal.

Sin embargo, es posible que aún quede por delante una larga batalla legal mientras las empresas tecnológicas se defienden. Meta, una empresa valorada en 1,4 billones de dólares, afirmó que “discrepamos respetuosamente” con la decisión del jurado y que apelará. “La salud mental de los adolescentes es profundamente compleja y no puede vincularse a una sola aplicación”, señaló. Google dijo que también recurrirá, añadiendo que el caso “no entiende qué es YouTube, que es una plataforma de streaming construida de forma responsable, no una red social”. El asunto podría terminar llegando al Tribunal Supremo.

La salud mental de los adolescentes es profundamente compleja y no puede vincularse a una sola aplicación

Meta

El fallo no entiende qué es YouTube, que es una plataforma de streaming construida de forma responsable, no una red social

Google

Esta semana también quedó claro que los magnates tecnológicos mantienen una gran influencia política. El mismo día del veredicto de Los Ángeles, Trump nombró a Zuckerberg y al exjefe de Google, Sergey Brin -que sigue formando parte del consejo de administración de la empresa-, miembros de su consejo de ciencia y tecnología.

Foco en la plataforma, no en el contenido

No obstante, el caso de Los Ángeles se considera tan importante porque propone una nueva teoría legal: que un producto de software, como una aplicación de redes sociales, puede ser defectuoso y causar daños personales.

Hasta ahora, las plataformas tecnológicas estuvieron protegidas por la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de EE.UU., que exime a las empresas de responsabilidad por el contenido publicado. Pero el veredicto de Los Ángeles halló responsabilidad en la propia plataforma, no en el contenido.

“Esto es, esencialmente, una llamada a las armas para los abogados de los demandantes; tuvieron éxito al menos una vez al conseguir un veredicto multimillonario contra la industria tecnológica”, defiende Jessica Nall, socia del bufete de abogados Withers de San Francisco, que representa a ejecutivos tecnológicos. El mensaje es: “Vamos a por más”.

Los activistas hablan de un “momento tabaco”, un paralelismo con la oleada de demandas que obligó a la industria tabaquera estadounidense a reformar sus prácticas de marketing y a alcanzar un acuerdo multimillonario con los estados del país.

Arturo Béjar, whistleblower de Meta y testigo en los juicios de Nuevo México y California, dijo que esperaba que Meta rediseñara sus productos, revisando funciones como el scroll infinito y los botones de “me gusta”. “Creo que uno de los aspectos más importantes de estos juicios es toda la documentación interna que está viendo la luz, sobre cuánto sabía Meta acerca de estos daños y cómo engañó a los padres y a los reguladores al respecto”, señaló el antiguo ingeniero sénior de Meta. “Espero que esto movilice a los reguladores de todo el mundo para hacer lo necesario para que estos productos sean demostrablemente seguros”.

Creo que uno de los aspectos más importantes de estos juicios es toda la documentación interna que está viendo la luz, sobre cuánto sabía Meta acerca de estos daños y cómo engañó a los padres y a los reguladores al respecto

Arturo Béjar whistleblower de Meta

En el Reino Unido, los veredictos reforzaron la creciente expectativa de una prohibición del acceso de los menores de 16 años a las redes sociales. Un lobista del sector tecnológico afirmó que la industria es “consciente de que avanzamos hacia una prohibición” y que podrían “aceptarlo”, en parte porque no ganan mucho dinero con las cuentas de los niños. Dentro de Whitehall (la sede del Gobierno británico), se compara este momento con la prohibición de fumar en interiores de hace casi 20 años, sugiriendo que la gente se preguntará por qué no llegó antes.

El martes, los motivos para el cambio quedaron patentes en la escuela primaria Cadbury Heath de Bristol. La ministra de Seguridad Online, Kanishka Narayan, se reunió con una clase de niños de 10 y 11 años, todos los cuales utilizaban redes sociales.

“Pasan cuatro horas y es como ¿a dónde se fue todo ese tiempo?”, dijo un niño sobre su hábito en YouTube. “Simplemente se fue, todo el tiempo haciendo scroll”. “Se vuelve adictivo”, dijo otro: “Cuando estás con las pantallas mucho tiempo, simplemente no podés dormir y después se hacen las dos o las tres de la mañana y tenés escuela al día siguiente”.

Cuando estás con las pantallas mucho tiempo, simplemente no podés dormir y después se hacen las dos o las tres de la mañana y tenés escuela al día siguiente

Menor de 10 años sobre el impacto de las redes sociales

Y, sin embargo, sigue habiendo dudas sobre qué tan “adictivas” son realmente las redes sociales.

Definiendo la adicción a las redes sociales

“Aunque disponemos de una gran cantidad de datos sobre el tiempo de pantalla y el comportamiento de los niños en internet, todavía sabemos muy poco sobre cómo afectan estos hábitos a su salud, bienestar y capacidades cognitivas”, expone Chi Onwurah, presidenta de la comisión selecta de ciencia y tecnología de la Cámara de los Comunes, que esta semana puso en marcha una investigación sobre la neurociencia y la infancia digital.

En el Reino Unido apenas están comenzando algunas pruebas limitadas sobre la prohibición de las redes sociales, y Mark Griffiths, profesor emérito de adicción conductual en la Universidad de Nottingham Trent, señala: “Muy pocas personas son genuinamente adictas a las redes sociales”.

“Las empresas de redes sociales incorporaron características estructurales diseñadas para mantener a la gente en las plataformas el mayor tiempo posible”, detalla. “Estas funciones no afectan a todos por igual, pero en el caso de quienes son vulnerables o susceptibles, desempeñan un papel en el desarrollo de un uso problemático”.

Durante el juicio en California, el director ejecutivo de Instagram, Adam Mosseri, afirmó que las redes sociales no son “clínicamente adictivas”. Esto podría parecer una distinción irrelevante para las familias que sufrieron las peores consecuencias de los daños de las redes sociales.

El abogado de Kaley, Mark Lanier, afirma que funciones como las notificaciones, los “me gusta”, la reproducción automática y el desplazamiento infinito equivalen a “la ingeniería de la adicción”. “Son caballos de Troya: parecen maravillosos y geniales”, dice. “Pero dejás que entren y toman el control”.

Ian Russell hizo campaña por la seguridad en internet desde que su hija adolescente, Molly Russell, murió en lo que un forense concluyó que fue un acto de autolesión mientras sufría depresión y los “efectos negativos del contenido online”. Russell afirmó que “nada cambió sustancialmente” en el núcleo de las empresas tecnológicas en los últimos nueve años. Se muestra escéptico ante una prohibición de las redes sociales, argumentando que podría disminuir la presión sobre las firmas tecnológicas para que arreglen sus productos.

“Ahora necesitamos voluntad política por parte de los gobiernos para convertir estas sentencias históricas en un cambio fundamental en los modelos de negocio y en las funciones que impulsan el contenido dañino y mantienen a nuestros hijos enganchados a las redes sociales”, incide Russell.

Al testificar durante el juicio de Los Ángeles, Zuckerberg admitió que “una empresa razonable debería intentar ayudar a las personas que utilizan sus servicios”. Béjar defiende que esta semana fue el momento para que el mundo haga cumplir ese principio. “Ahora le toca mover ficha al mundo”, sentencia. “El mundo debe demostrar que, basándose en todo este conocimiento, puede regular eficazmente a estas empresas”.