Código Postal 1763

"Aprobamos una ley para meter presos a estos delincuentes que se creen dueños de la calle y viven de extorsionar a la gente de bien. Ley y orden", posteó en redes sociales el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires junto a un video. La norma alcanza también a limpiavidrios.
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves, por mayoría con 36 votos positivos, una reforma clave al Código Contravencional propuesta por el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, que tiene como fin seguir estableciendo el orden público en las calles de Buenos Aires con fuertes penas; una de ellas es que establece días de detención de manera efectiva contra los trapitos (cuidacoches) y limpiavidrios.
“Si sos trapito, te meto preso. Aprobamos una ley para meter presos a estos delincuentes que se creen dueños de la calle y viven de extorsionar a la gente de bien. Ley y orden”, posteó en redes sociales el alcalde porteño junto a un video.
La nueva norma (6961) también prevé sanciones para los clubes u organizaciones que promuevan o participen de esta actividad.
Acordada con legisladores de otras fuerzas políticas, desde esta modificación se amplía la capacidad de los controles del Gobierno de la Ciudad y se extienden los horarios de prohibición en eventos masivos; además, se le brinda facultad a la policía porteña para detener a los trapitos que se apropian del espacio público y extorsionan a vecinos y turistas.
Además, se aprobaron leyes de financiamiento de la Línea F de Subte; el Programa de Desendeudamiento Familiar que establece una línea exclusiva de créditos a través del Banco Ciudad, orientada a la cancelación y refinanciación de deudas personales previas, bajo condiciones más favorables que las vigentes en el mercado; la desregulación de la VTV, que incluye talleres mecánicos privados y concesionarias para hacer el control vehicular y modifica los plazos para hacerlo; y la regulación del vapeo y productos emergentes de tabaco y/o nicotina, entre otras normativas.
El Jefe de Gobierno, Jorge Macri, desde el día de su asunción al cargo instruyó a la Policía de la Ciudad con el objetivo de intensificar los operativos contra trapitos tanto en los espectáculos como en los eventos deportivos.
Al respecto, Macri dijo: “Lo dije desde el primer día: los trapitos son una mafia, se creen dueños de la calle y viven de extorsionar a los porteños. Ahora los metemos presos. Con los delincuentes, tolerancia cero”. Y agregó: “Ya no hay más advertencia, te meto preso”.
En este contexto, entre mayo de 2025 y mayo de 2026 la Ciudad realizó un total de 13.149 contravenciones, pero fueron insuficientes. En tal sentido, Macri agregó luego de presentar el proyecto que la Legislatura convirtió hoy en ley: “¿Cuánto le importa una multa a un trapito? Se le ríen en la cara a la Policía”.
Por eso, lo que hasta ahora era cuidar coches o limpiar parabrisas de manera ilegal y que se penaba con multas que resultaban incobrables, desde ahora, con estos cambios, si bien seguirá siendo una contravención, tendrá penas más severas.
Respecto de las sanciones, estas varían según el contexto y el nivel de organización. Por eso, tanto trapitos como limpiavidrios serán detenidos en el marco de eventos masivos o bien cuando se los encuentre en las calles de la Ciudad en lugares como, por ejemplo:
En eventos masivos
Cuidacoches en las calles
Jefes, organizadores o promotores
Contra los aprietes
Trabajo comunitario y multas
Quita de planes sociales
Serán más rigurosos y tendrán estas características:
Alcance
Radio extendido
Mayor cobertura horaria
Sanciones para clubes e instituciones
Se duplican las multas
Clausuras prolongadas

Jorge Macri convirtió la comunicación política en un sustituto de la gestión. el Gobierno porteño recurre a la espectacularización de la seguridad y a la confrontación con la provincia de Buenos Aires para disimular la falta de gestión en áreas como transporte, vivienda, salud y educación. El regreso de "civilización o barbarie".
Jorge Macri encontró la clave del éxito político: ya que gobernar bien no se le da, puede compensar su total ineficiencia con puestas en escena que simulen que está haciendo cosas. Buenas cámaras, algún dron, cartelería, listo.
Todos recordamos su famosa campaña electoral, sacando pecho por una ampliación del subte totalmente imaginaria. Al día de hoy, casi tres años después, la famosa Línea F, que en su cartelería parecía un logro notable de su gestión, ni siquiera está licitada. De hecho, la gestión PRO en Buenos Aires fue la primera que detuvo completamente la expansión de la red. Desde que llegó Mauricio Macri al poder en 2007, el subte porteño, pionero en América Latina, que no había detenido su crecimiento ni siquiera durante la crisis de 2001, prácticamente quedó congelado (salvo por algunos pocos kilómetros que ya estaban iniciados antes de que asumiera). Desde entonces, varias capitales de la región y del mundo, incluyendo algunas que comenzaron hace poco, aventajaron a Buenos Aires en cantidad de kilómetros de subterráneo. Amante de las excusas, Mauricio primero culpó al gobierno kirchnerista, que supuestamente no le dejaba contraer créditos, para olvidar del todo el asunto cuando él mismo fue presidente y tuvo la lapicera.
Más inactivo incluso que su primo y que Horacio Rodríguez Larreta, Jorge Macri se dedica fundamentalmente a generar narrativas represivas. Los videos de policías de la Ciudad violentando a manteros o señoras que venden paltas, presentados como una gesta heroica por la ley y el orden, inundan las redes, incluso a pesar de que, en lo que va de 2026, la venta callejera no habilitada en verdad creció. Los mismos videos proliferan respecto de los desalojos de viviendas ocupadas, incluso si las órdenes las imparten jueces desde sus juzgados y no Macri desde su despacho. El mayo vino el llamado operativo “Tormenta Negra”: el Estado porteño abandonó sus políticas para los sectores más vulnerables, pero no se privó de mandarles 1500 efectivos policiales a que irrumpieran simultáneamente, con armas largas y pasamontañas, en las villas. El propio Jefe de Gobierno se hizo filmar ingresando en una de ellas, cual Rambo, en una narrativa visual militarista que criminalizaba de manera indiscriminada a todos los habitantes. El resultado: algunos detenidos (la mayoría por tenencia de drogas) y clausuras de comercios no habilitados. Nada que no pudiese producirse en cualquier otro barrio porteño si hubiese ganas de dar un espectáculo similar. Como le recordó a Macri una vecina, si lo que querían era capturar narcos, el barrio a visitar debió haber sido Nordelta.
En esta vocación de tapar incompetencia con narrativa visual, hace unos días llegó el colmo del absurdo. En el llamado “Operativo Muro”, Macri mandó a su policía a desplegarse simultáneamente en todos los accesos a la Capital, simulando un bloqueo. “Blindar la Ciudad”, decían que era lo que hacían. Aunque cueste creerlo, el Jefe de Gobierno promocionó su nueva puesta en escena con el eslogan “Un muro contra la barbarie de Kicillof” y una fotografía aérea de CABA con la silueta de un muro de luces azules separándola del Gran Buenos Aires. Presuntamente, esa sería la temible residencia de la “barbarie” de la que los “civilizados” porteños necesitan ser protegidos. Ah, y también hay que cobrarle a los que quieran visitar el Ecoparque sin ser porteños. Y que paguen si visitan nuestros hospitales, sí señor. ¿Por qué vamos a gastar dinero en esos bárbaros que nos amenazan?
Es agotador, en estos tiempos idiotas, tener que volver a explicar todo el tiempo lo mismo. ¿Hay que explicar de nuevo que hay una conexión obvia entre la narrativa de la “civilización” vs. “barbarie” y el racismo espantoso que nuestras élites han promovido durante décadas? ¿Hace falta volver a señalar que la antigua paranoia de Buenos Aires de ser “invadida” por “bárbaros” que vienen de afuera forma parte de ese discurso clasista y racista? Volvamos a decirlo, entonces. Aunque canse.
La Ciudad de Buenos Aires no podría “blindarse” aunque quisiera: cada día los porteños reciben en su territorio cientos de miles de trabajadores que cruzan desde el conurbano, viajando mucho y muy mal, para atender sus comercios, trabajar en sus empresas, construir sus viviendas, limpiar sus casas, cuidar a sus hijos. La Ciudad depende completamente de ellos. Sin ellos, la economía de la Ciudad literalmente colapsaría. Jorge Macri no les agradece que hagan la riqueza de los porteños. Para ellos, mejor un muro imaginario y tratarlos como bárbaros. Y para los porteños, circo.
Digamos también, de nuevo, que la ciudad de Buenos Aires goza de una cantidad interminable de privilegios que le vienen del hecho de que el resto del país la haya consagrado su capital. Los miles de empleos públicos del aparato del Estado, las decenas de miles de empleos y los impuestos que le brindan las sedes de las multinacionales y los bancos que necesariamente deben estar aquí. Etcétera, etcétera. Debería darle vergüenza a un gobernante que gozara de todos esos privilegios cobrarle unos pesos más a un bonaerense o chaqueño que quiera visitar el Ecoparque. Sobre todo, además, porque el antiguo Zoológico de Buenos Aires, que el macrismo desmanteló para convertirlo en el Ecoparque, fue pagado con fondos de la nación y luego regalado a la ciudad. Otro privilegio de los porteños.
Lo triste del caso no es solo que los votantes porteños no aprecien y ni agradezcan esos privilegios y el trabajo de los habitantes del conurbano. Lo triste es que, desde hace tantos años, se conformen con gobiernos que hacen tan poco. Lo triste es que, viviendo en el distrito más rico del país, con arcas públicas comparables a las de ciudades europeas, consientan en no tener política de vivienda, ni de transporte. En tener las escuelas y hospitales tan descuidados. En carecer de espacios verdes y ver cómo venden los pocos que hay para hacer negocios inmobiliarios.
La Ciudad podría estar mucho mejor. Solo depende de que dejemos de conformarnos con manipulación de temores absurdos y puestas en escena baratas.

El Presidente contestó las objeciones del historiador israelí al proyecto que habilita sociedades gestionadas exclusivamente por inteligencia artificial. Aseguró que la personería jurídica permite regularlas y rechazó que convierta a la Argentina en un "paraíso sin control".
La crítica de Harari sobre las empresas sin humanos golpeó a Milei y pone en riesgo la fantasía de Peter Thiel
Diez días después de que el historiador israelí Yuval Harari cuestionó a Javier Milei por sus ideas de crear sociedades sin humanos, este jueves llegó la respuesta oficial por medio de un comunicado de la llamada “Oficina del Presidente” en el que el Gobierno argentino sostuvo que “otorgar personalidad jurídica a las compañías de IA no significa lanzar el Día del Juicio de Terminator”.
En el texto, Milei enfatizó que se trata de “ofrecer el refugio que James Watt necesitó hace 200 años, permitiendo que la imaginación se desarrolle y crezca con libertad”.
En un artículo publicado por Financial Times, Harari cuestionó la idea de Milei de habilitar la existencia legal de empresas que operan exclusivamente mediante algoritmos o inteligencia artificial, sin empleados ni gerentes humanos en otra columna en el mismo medio y firmada junto al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. El historiador señaló que este proyecto podría convertir al país en un paraíso sin control para la IA. Según explicó, el reconocimiento legal de empresas creadas por algoritmos funcionaría como una especie de “llave maestra” que permitiría a sistemas de inteligencia artificial intervenir de manera autónoma en ámbitos financieros, económicos y políticos.
Hoy, el Presidente publicó un comunicado en el que señala: “Esto me recuerda a una historia de Isaac Asimov en Yo, Robot, escrita en 1950, en la que una campaña política se ve opacada por la sospecha de que el candidato favorito podría ser un robot. El debate resultante es fascinante. La conclusión: el robot trabaja sin parar, es escrupulosamente honesto y nunca pierde la compostura. ¿Por qué no probar con el político robot? Nadie lo sabe con certeza, pero considero probable que las empresas de IA serán más adversas al riesgo que los humanos”.
Según la mirada de Milei, “las preocupaciones de Harari son un argumento a favor de la personalidad jurídica, no lo contrario” y remarcó que la personalidad jurídica “lejos de facilitar abusos, es precisamente el mecanismo mediante el cual una sociedad canaliza su energía creativa dentro del marco de la ley, los derechos de propiedad y el principio de no agresión que forman los pilares del liberalismo”.
El 1 de junio, el Gobierno oficializó el envío al Senado de un proyecto de Ley General de Sociedades. Se trata de la reforma más profunda al derecho societario argentino desde 1972, cuando la dictadura de Lanusse sancionó la Ley 19.550 que aún rige. El proyecto define la Sociedad Automatizada como aquella que “desarrolla su objeto social mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial, sin requerir trabajadores en relación de dependencia ni recursos humanos para su operación ordinaria”. La sociedad responde con su patrimonio por los daños que causen esos sistemas. En términos concretos: un algoritmo que ofrece un servicio o producto de forma autónoma puede constituirse como empresa, negociar con terceros y limitar su responsabilidad al patrimonio societario. Un robot con personería jurídica.
En el artículo escrito para el Financial Times, titulado “Argentina invita a la inteligencia artificial a liberarse” (“Argentina invites AI to free itself”, en su título original en el inglés), Milei arranca con una analogía histórica: la fundación de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales en 1602 como origen de la sociedad de responsabilidad limitada y motor del capitalismo industrial. “La máquina y la entidad legal fueron, juntas, la doble hélice de la prosperidad moderna”, escribió.
En su respuesta, Harari –autor de los ya célebres Sapiens(2011), Nexus (2020) y Homo Deus (2015)– escribió: “Milei espera convertir Buenos Aires en una nueva Ámsterdam. Corre el riesgo de convertirla en una nueva Batavia”, escribió en referencia a la capital de las antiguas colonias neerlandesas en Asia –hoy Yakarta, capital de Indonesia– asociada históricamente al poder de las grandes compañías comerciales.
En otro tramo advirtió que “Otorgar personalidad jurídica a las IA permitiría a los agentes de IA emprender numerosas iniciativas nuevas, generando potencialmente una enorme riqueza. Sin embargo, la personalidad jurídica es una llave de uso general que también les permitiría acceder a nuestros sistemas financieros, económicos y políticos. Esto suscita muchas preocupaciones”.
Lo cierto es que las críticas del prestigioso historiador israelí generaron malestar en el Gobierno que no supo cómo responderle. De hecho, el mismo día que el Financial Times publicó el artículo de Harari, Milei escribió en su cuenta de X: “. ¡Ya estoy preparando mi respuesta para ver si podemos calmar tus temores sobre el camino que propuse la semana pasada!”.
Al Gobierno le tomó diez días elaborar la respuesta que llegó hoy: “Siempre es un placer y un honor que Noah Harari comente una de las ideas de uno. Sin embargo, la preocupación de Harari respecto de las sociedades de responsabilidad limitada operadas de manera autónoma por inteligencia artificial es, en todo caso, inesperada”, comenzó el Presidente.
“En primer lugar, porque probablemente ninguna persona en el mundo pueda prever el futuro tan bien como él; y otorgarles a las empresas gestionadas por IA un marco jurídico parece ser una característica necesaria de ese futuro. En segundo lugar, porque en Sapiens Harari elogia la responsabilidad limitada. De hecho, sostiene: ‘La idea detrás de tales compañías se encuentra entre las invenciones más ingeniosas de la humanidad’”, siguió.
Según precisa el comunicado de la Oficina del Presidente, Milei planteó sus “reparos respecto de su preocupación por la supuesta capacidad especial de la IA para encontrar vacíos legales o hacer trampas. No es que avalemos tales conductas. Sin embargo, incluso antes de preguntarnos por qué esos vacíos no pueden corregirse, deberíamos preguntarnos: ¿acaso los seres humanos no hacen lo mismo? Y aun así, eso no es motivo para abolir las estructuras corporativas, y no creo que nadie lo haya sugerido en el caso de empresas dirigidas por personas. Ni siquiera después de Enron. De hecho, preferiría tener un patrimonio contra el cual hacer valer un reclamo si una IA me perjudica, antes que no tener protección alguna. Huelga decir que, en nuestro esquema, las mismas penas y sanciones que se aplican a compañías cuyos directivos humanos cometen irregularidades se aplicarían a las firmas autónomas”.
CC

La revista especializada WIRED reveló que un error básico de seguridad dejó al descubierto los registros internos de un grupo privado cofundado por el multimillonario dueño de Palantir. Funcionarios de Trump y ejecutivos de Silicon Valley, ente los miembros. Estaría incluido Marcos Galperín.
Una sociedad secreta fundada por Peter Thiel, ahora radicado en Argentina para seguir el “experimento” de Javier Milei, quedó expuesta por descuido propio. La revista especializada WIRED reveló este lunes que los registros internos de Dialog —una organización privada fundada en 2006 por el dueño de Palantir— estuvieron accesibles en línea para cualquier persona que supiera dónde mirar.
El directorio de miembros estaba incrustado en el código fuente de su página web, visible sin ningún tipo de contraseña ni restricción. La hacktivista suiza maia arson crimew (escribe su nombre en minúscula), conocida por haber expuesto la Lista de Exclusión Aérea del gobierno estadounidense, fue quien lo detectó primero a partir de una denuncia anónima.
Los documentos filtrados revelan que Dialog no es un think tank más. La lista de inscriptos para el retiro anual de 2026 —programado para agosto en las afueras de Dublín, con un costo de más de US$16.000 por persona— incluye al secretario del Tesoro Scott Bessent, al secretario del Ejército, Dan Driscoll, y al general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado de la OTAN en Europa. También aparecen el senador Ted Cruz, el cofundador de Palantir Joe Lonsdale, el exdirector ejecutivo de Google Eric Schmidt, el cofundador de OpenAI Greg Brockman y Elon Musk. Ninguno utilizó una dirección de correo electrónico gubernamental para inscribirse, lo que coloca su participación fuera del alcance de las leyes de acceso a la información pública.
Lo que hace singular a Dialog no es solo quiénes están, sino cómo convergen. Auren Hoffman, presidente de la organización, fundó SafeGraph y LiveRamp, dos de los principales intermediarios de datos de consumo de Estados Unidos. Aparece en la misma lista que el senador Cruz, quien preside el comité del Senado que supervisa a la Comisión Federal de Comercio —el regulador de privacidad de datos—, y que Bessent, cuyo ministerio redacta las normas sobre datos financieros. Lonsdale, cuya empresa Palantir gestiona los sistemas de datos del Pentágono y del Servicio de Inmigración, comparte organización con el congresista Jim Himes, principal opositor en el Comité de Inteligencia de la Cámara que supervisa esos contratos.
Entre los 222 inscriptos figuraría también Marcos Galperin, cofundador y CEO de MercadoLibre. Su nombre aparece en una lista que circuló en redes sociales a partir de la información publicada por WIRED, aunque la revista no lo menciona en el cuerpo de su nota. Sería el único latinoamericano destacado en un círculo que convoca simultáneamente a reguladores financieros, ejecutivos de inteligencia artificial y funcionarios de seguridad nacional: no un foro de ideas, sino un espacio donde el poder económico y el político se encuentran sin registro ni atribución.
La agenda del retiro de 2026 termina de dibujar el espíritu del grupo. Entre las sesiones previstas figuran “Navegando la Tercera Guerra Mundial”, “Tecnologías de campo de batalla”, “Construye un culto” y “¿Cómo va tu vida sexual?”. Los datos también revelan que Dialog opera un servicio de citas para sus miembros —con un formulario que pregunta sobre orientación política y estado civil— y que esa información también quedó expuesta en la filtración, junto con los tokens de acceso personales de cada participante.
Dialog operó durante dos décadas bajo una regla estricta: todo lo dicho en sus encuentros es off the record y nada puede atribuirse a nadie. La filtración no provino de un espía ni de un hackeo sofisticado: bastó con ver el código fuente de una página web casi vacía. La organización no respondió a los pedidos de comentario de WIRED, según la publicación especializada. Su director ejecutivo, Raffi Grinberg —autor de un libro de autoayuda llamado How to Be a Grown-Up— tampoco.

El Presidente acusó el golpe de los cuestionamientos del historiador israelí a su proyecto de empresas con algoritmos y aún medita con Sturzenegger cómo responderle con altura intelectual. El dueño de Palantir habló de la reforma societaria con Grabois.
El Gobierno oficializa la reforma societaria que habilita que haya empresas manejadas por algoritmos, sin personas
La crítica del historiador israelí Yuval Harari a la idea de Javier Milei de crear sociedades sin humanos golpeó de lleno en el corazón del Gobierno. Lejos de cuestionar su retórica, el presidente libertario agachó la cabeza: “¡Ya estoy preparando mi respuesta para ver si podemos disipar sus temores!”, tuiteó, admitiendo así que no estaba a la altura intelectual de contestarle al instante al autor de los ya célebres Sapiens (2011), Nexus (2020) y Homo Deus (2015), cuyas páginas cierra con una advertencia abrumadora para la especie humana: “¿Qué le ocurrirá a la sociedad, a la política y a la vida cotidiana cuando algoritmos no conscientes pero muy inteligentes nos conozcan mejor que nosotros mismos?”.
Milei le debe la respuesta a Harari desde el lunes pasado. En el Financial Times, el escritor elogió al libertario pero alertó que convertir al país en un paraíso sin control para la IA es una herramienta “extremadamente riesgosa”. Según explicó, el reconocimiento legal de empresas creadas por algoritmos funcionaría como una especie de “llave maestra” que permitiría a sistemas de inteligencia artificial intervenir de manera autónoma en ámbitos financieros, económicos y políticos.
Harari también planteó que estas corporaciones podrían poseer bienes, contratar personal, participar en operaciones comerciales internacionales, iniciar acciones judiciales e incluso realizar aportes a campañas políticas sin que existiera una persona humana directamente responsable de sus decisiones. “Milei espera convertir Buenos Aires en una nueva Ámsterdam. Corre el riesgo de convertirla en una nueva Batavia”, escribió en referencia a la capital de las antiguas colonias neerlandesas en Asia –hoy Yakarta, hoy capital de Indonesia– asociada históricamente al poder de las grandes compañías comerciales.
Harari respondía en el mismo periódico de color salmón del círculo financiero global en el que Milei publicó una columna el 4 de junio pasado firmada junto a Federico Sturzenegger titulada “Argentina invita a la inteligencia artificial a liberarse” (“Argentina invites AI to free itself”, en su título original en el inglés).
Un funcionario –y mano derecha del ministro de Desregulación– admitió ante elDiarioAR la incomodidad que generó la crítica de Harari: “Lo admiro profundamente en su pensamiento, he leído todos sus libros, y estuve en su charla al respecto en el World Economic Forum. Pero creo que tiene un prejuicio con la IA, y comete un error al decir que la IA va a contratar empleados. El tipo societario nuestro es para empresas que no requieran trabajadores en relación de dependencia”.
El proyecto que el Poder Ejecutivo envió al Senado el 29 de mayo plantea una modificación profunda de la Ley General de Sociedades, vigente desde hace más de medio siglo. Entre sus puntos más novedosos, incorpora la figura de las “sociedades automatizadas”, definidas como aquellas que desarrollan su actividad mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial, sin necesidad de contar con empleados en relación de dependencia ni personal destinado a su funcionamiento habitual. La iniciativa también introduce las DAOs (Sociedades Descentralizadas Autónomas Operativas), organizaciones sustentadas en contratos inteligentes y mecanismos de gobernanza basados en tecnología blockchain, capaces de constituirse y operar por completo en entornos digitales. A esto se suma la posibilidad de que los conflictos societarios sean sometidos a la legislación extranjera que acuerden las partes involucradas.
“Lo más importante que hay que saber sobre la IA es que no es simplemente otra herramienta. Es un agente. Puede aprender y cambiar por sí mismo, y tomar decisiones por sí mismo. Un cuchillo es una herramienta. Puede usar un cuchillo para cortar ensalada o para asesinar a alguien, pero tú decides qué hacer con él. La IA es un cuchillo que puede decidir por sí mismo si cortar ensalada o cometer un asesinato”, planteó Harari en su última exposición en el World Economic Forum en Davos, hace cuatro meses, aquella a la que asistió el funcionario de Sturzenegger y Milei citado, y que está muy involucrado en el proyecto de ley de sociedades automatizadas.
“Le vamos a responder”, avisó este viernes el funcionario sobre el debate que abrió Harari. Pero la incomodidad en el seno libertario existe. Y trasciende a los dichos de Harari. “A veces siento que pasamos de Alberdi y la Constitución Nacional a la Unión Soviética”, se quejó una voz de La Libertad Avanza por el freno de los propios aliados que tienen los proyectos de desregulación en el Congreso.
Más el llano local, el abogado y especialista en Derecho e IA por la Universidad de Salamanca Nicolás Bevilacqua planteó a elDiarioAR: “La inteligencia artificial no es una aplicación más ni una innovación comparable a cualquier avance tecnológico del pasado. Es una herramienta con –cada vez más– capacidad para intervenir en decisiones que afectan el empleo, el crédito, la salud, la educación, la seguridad y el acceso a derechos fundamentales. Por eso, la pregunta central ya no es cuánto Estado debe retirarse, sino cuánto Estado necesita una democracia para evitar que tecnologías cada vez más poderosas operen sin controles, sin transparencia y sin responsabilidades”.
Si la ley de sociedades automatizadas aún no avanzó siquiera en comisiones del Senado es porque Bullrich tiene otros problemas que resolver antes. Los gobernadores y las bancas del PRO y la UCR ya están pidiendo nuevos cambios en la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que desregulariza la venta de tierra a extranjeros. La sesión para votar esa iniciativa iba a ser la semana pasada, pero se pateó para esta; y el riesgo Adorni obligó a Bullrich a postergarla una semana más.
Y así como a Harari, el proyecto de sociedades automatizadas también llamó la atención a otro nombre influyente en el escenario global: Peter Thiel, el tecnomagnate dueño de Palantir que reside en una mansión en Barrio Parque y quiere auspiciar la Argentina de la inteligencia artificial libertaria. Porque aunque en el Gobierno lo nieguen, la ley de reforma societaria le vendría como anillo al dedo al multimillonario que juega al ajedrez en el club Torre Blanca de Almagro.
Thiel se lo dijo a Juan Grabois cuando lo recibió en su casa la semana pasada días antes de la muerte del Indio Solari, según pudo reconstruir elDiarioAR. El empresario convocó al diputado del kirchnerismo vía mensaje de texto para hablar de la encíclica papal Magnifica Humanitas –donde justamente León XIV alerta sobre la inteligencia artificial– pero sobre todo le transmitió un especial interés por la posibilidad de que en el país se permitan crear empresas sin humanos.
Grabois salió de la mansión con la sensación de que Thiel no era una mente brillante, sino “apenas un programador” que sabe muy bien cómo vender su producto de procesamiento de base de datos a nivel masivo. Los servicios de Palantir ya están incorporados en distintas áreas de seguridad, defensa y videovigilancia de países como Estados Unidos e Israel.
Revista Noticias reveló la imagen de Grabois ingresando a la mansión y Clarín contó otra fantansía de Thiel en Argentina: busca crear en conversaciones con Santiago Caputo una ciudad “con reglas propias” que le permita a los inversores globales vivir sin tener que rendir cuentas al Estado. El asesor de Milei tuiteó días atrás: “La Nueva Argentina que el Presidente está construyendo desde las cenizas del Antiguo Régimen Colectivista merece una ciudad emblema acorde al futuro de prosperidad que nos espera”.
Milei propone abrir la Argentina sin control a los magnates tech, tanto por las sociedades automatizadas como por el atractivo de exención impositiva y externalización de las ganancias a la instalación de data-centers o la explotación minera a mayor escala vía el Super-RIGI. El proyecto avanza en el Congreso pero no tiene allanado el camino para su sanción, aunque el Gobierno quiere que sea en el próximo mes para que pase desapercibido debajo de la atención que genera el Mundial. También la respuesta de Milei a Harari pasaría bajo el radar de la pelota.
MC